El jardinero y la fe.

Resumen: Juan Bautista Lavié Pere: francés de nacimiento, cubano por devoción, fundador de una obra de amor y fe.


Por: Delio G.  Orozco González.

Amanece. Al toque de la campana los fieles abandonan sus camas y poco a poco todo se anima; es la finca «San Juan Bautista», un 24 de junio en el Manzanillo de Cuba, a escasos tres kilómetros de La Demajagua (Altar de la Patria), donde los cubanos comenzaron a ser hombres porque decidieron ser libres; pueden algunos estimar sea casualidad, resulta más bien azar concurrente porque solo la magia de la poesía puede explicarlo. Unos, fundamentalmente hombres, van a barrer los senderos que conducen a los lugares de culto: la Estrella, el Jardín de Antonio, el Nacimiento, la Casita del Maestro; otros -especialmente mujeres- engalanan con gusto refinado y singular el Salón X; mientras la Cruz Central ofrece al visitante los pendones entrelazados de Cuba y Francia y en toda su altivez sustantivos que atraen, cual imán singular, hombres y mujeres que buscan Luz, Amor, Unión y Paz. Por decenas llegan, en peregrinación, desde los más disímiles rincones de la isla. Desde Estados Unidos, especialmente la Florida, 2 ó 3 misioneros también hacen acto de presencia. ¿Quién los convida?, ¿por qué desean, en día tan especial para ellos, llegar hasta el lugar?, ¿qué los hace abandonar la sublime rutina de sus vidas y trasvasar la portada que los coloca, frente a frente, con la mirada dulce y marmórea del Nazareno? Quieren, una vez más, homenajear, servir y darse en espíritu al Cielo todo a través de un «Jardinero» quien, mediante la fe, dio a muchos sentido de vida.

Sauveterre. Pueblo natal de Juan Bautista en la época en que este emigró a Cuba. Al fondo, la torre de Monreal.

A las 10 de la mañana del 26 de agosto de 1884, Prosper Lavie -de 32 años-, peón jornalero y domiciliado en Sauveterre, comuna y cantón del mismo nombre en los Bajos Pirineos, presentó ante el alcalde adjunto -encargado del registro civil de la comuna-, como hijo suyo un niño de tres días de nacido a quien él y su esposa María Pere, de 34 años, habían decidido dar por nombre Jean Baptiste(1). Entraba así, de forma humilde y natural, en los anales humanos, una vida que trasvasando el océano marcaría la creencia religiosa de miles de personas y dotaría al espiritismo cubano, práctica religiosa brotada y bruñida con magníficos entrecuzamientos culturales, en signo identitario del Manzanillo cubano y más allá.

Allan Kardec, francés como Juan Bautista y sistematizador de la teoría espírita, define el espiritismo como «[…] la ciencia que trata de la naturaleza, origen y destino de los Espíritus, y de sus relaciones con el mundo corporal»(2); sin embargo, para llegar a tal postulado, primero fue necesario la aparición de los primeros fenómenos que dieron origen a la misma en los Estados Unidos. En 1847, en Hydesville, cerca de Nueva York, en la casa de la familia de John Fox, padre de familia y ferviente metodista, se dieron los primeros acontecimientos que, como reguero de pólvora, se expandieron por la gran urbe del Hudson; luego, el 14 de noviembre de 1849, en el «Corinthian Hall» de Manchester, se organizó la primera gran reunión pública para comunicarse con las ánimas, fecha esta que marcó el principio del movimiento espiritista.(3) Más tarde, los sucesos atravesaron el Atlántico y llegaron a Europa donde fueron estructurados conceptual y teóricamente para convertirse en doctrina, la cual, expandida por Francia, Inglaterra y la misma España retornó a la América hipano-lusitana, aunque no es menos cierto que desde Norteamérica también llegó la influencia del nuevo movimiento a la América Latina.

Desde una perspectiva ética y moral el espiritismo «[…] es esencialmente cristiano, porque lo que enseña, no es más que el desarrollo y la aplicación de la de Cristo […]»(4); sin embargo,

[…] la moral kardecista a veces se aleja de la moral defendida por las iglesias, y en particular por la Iglesia católica. La moral de Kardec se sitúa en la vía trazada por Jesucristo en sus enseñanzas y por su ejemplo. Vía que, según Kardec, fue seguida por las sectas de los primeros cristianos, pero «desnaturalizada por los Padres de la Iglesia» en el concilio de Nicea, cuando el cristianismo se confundió con el Imperio romano y pretendió asociar los intereses del César y los intereses de Dios.(5)

Otro elemento vinculado a los orígenes de la práctica y que marcaría sin dubitación alguna la creencia en Cuba y la procedencia de sus militantes, fue que:

[…] la mayoría de las logias masónicas de la época se dirigían hacia el ocultismo y había en ellas muchos espiritistas. Fue precisamente la tendencia de los círculos espiritistas a mezclarse e, incluso a confundirse con las logias masónicas, lo que atrajo la atención y más tarde la hostilidad de los obispos hacia el kardecismo. La francmasonería, a pesar del teosofismo de muchos de sus miembros, asociaba entonces las ideas democráticas de Libertad, Igualdad y Fraternidad a unas formas de anticlericalismos a menudo severos. Sin embargo, sería dar una idea falsa del espiritismo del siglo XIX presentado como sucedáneo de la francmasonería. Todo lo que puede decirse con objetividad es que había espiritistas kardecistas que eran también masones.(6)

Juan Luis Martín, en su Ecué Changó y Yemayá, señala que el espiritismo es importado a Cuba en 1856, afirmación aceptada por Armando Andrés Bermúdez cuando afirma: «Es lógico aceptar que en esta fecha existieran ya grupos espíritas, pues desde 1846 se dieron a conocer, en los Estados Unidos las hermanas FOX, reconocidas como las primeras médiums, ya en 1852, estas creencias comenzaban a invadir a Europa. El espiritismo llegó a Cuba vía Estados Unidos. Los libros de Allan Kadrec se difundieron rápidamente a pesar de las prohibiciones existentes».(7)

Las aportaciones hechas a la creencia en Cuba, en virtud del magnífico proceso de mestizaje y las condiciones particulares de vida de los creyentes, permitirían definir variantes en la práctica; las cuales, con alguna que otra diferencia no sustancial son las siguientes:

Espiritismo de mesa o científico: sigue en lo fundamental las creencias difundidas por Allan Kardec. Sus adeptos no se consideran ritualistas, pues su práctica consiste en un grupo de creyentes que se sientan alrededor de una mesa y después de hacer determinadas invocaciones, caen en trance.

Espiritismo de caridad: es similar al anterior en cuanto a las creencias que ha adoptado, pero en su práctica se realiza un ritual llamado despojo o santiguación mediante el cual pretende conceder la caridad o beneficio al que lo solicita, generalmente por alguna enfermedad.

El espiritismo cruzado (cruzao, es la expresión popular): presenta elementos e influencias de las religiones afroides. Esta mezcla o cruce puede presentarse en variadas formas. La predominante es la que aparece amalgamada con elementos de la religión africana de ascendencia bantú (congos).

El espiritismo de cordón: se caracteriza fundamentalmente por su riqueza en cantos y movimientos danzarios que realiza un cordón de médiums y en sincretismo con el catolicismo.(8)

Es justamente esta última variante del espiritismo; o sea, el de cordón, la que podemos caracterizar como genuinamente cubana. Eclosionada en esta zona del país en virtud de ejemplares procesos de mixtura cultural y profundos desajustes estructurales, se ha incrustado como ninguna otra en el identitario religioso de la región y logrado persistir de manera peculiar, pues, las variables formativas, el momento de su aparición, los practicantes y la forma de diseminarse, han estado vinculados al concepto nuclear de la cultura cubana: la lucha constante por la libertad y la independencia, ora individual, ora colectiva. No deja de ser llamativo que haya sido en esta zona, donde la esclavitud no resultó ser horcón económico, donde el elemento negro no constituyó nunca mayoría y la heredad aborigen se sintió con fuerza hasta el siglo XIX, el lugar donde floreció esta práctica que si bien, como todo proceso cultural es resultado de magnífica ósmosis creadora de distintos afluentes, sus rasgos distintivos resultan claramente diferenciables de las religiones de origen africano. Por otro lado, las observaciones racionalistas de Enrique José Varona sobre el «[…] contagio nervioso […] y las epidemias espirituales que aparecieron […] en Cuba, en los territorios más castigados por la insurrección […]»(9) que «[…] nos colocan en excelentes condiciones para aceptar cualquier género de consuelos»(10), nos ayudan también a comprender el por qué en esta región y no en otra se produce esta brotación.

Teniendo en cuenta los elementos anteriores, y escudriñando con mayor detenimiento la evolución humana de la curvatura del Guacanayabo como zona originaria de esta práctica, acercamos una hipótesis en forma de tríada que parece ofrecer una respuesta a la interrogante de por qué es esta zona la que acoge el nacimiento del espiritismo de cordón y no otra.

En primer lugar, la presencia y heredad aborigen en esta región resulta evidente, pues, desde la creación del pueblo de indios de San Pablo de Jiguaní, pasando por las compañías de milicias de indios de Bayamo en el siglo XVIII y los registros de defunciones de indios en los archivos parroquiales de Manzanillo a inicios del siglo XIX, resultan elementos de juicio suficientes para rastrear la presencia del imaginario y legado aborigen en los habitantes de la región que va más allá de una toponimia Aruaca exuberante; no es casual que el escarmiento y ademán heroico de Hatuey de negarse a ir al cielo haya sido después inmortalizado en la leyenda separatista de la «Luz de Yara» y sean los espíritus indios los que ocupen el segundo lugar -después de los africanos-, como seres guías entre los practicantes de la fe actualmente en Manzanillo.(11)

Sobre este tema, los investigadores José Antonio García Molina, María Garrido Mazorra y Daisy Fariñas Gutiérrez han apuntado:

Por nuestra parte consideramos que el espiritismo de cordón actual, o mejor, la ceremonia de canto y danza de esta variante del espiritismo en Cuba, si es el resultado sincrético de la herencia cultural indígena con el espiritismo kardeciano; y que el cordonero no «surgió como procedimiento de comunicación con los espíritus», como dijera Ortiz, sino que existía antes, desde siglo atrás, en su forma de areíto indígena, como mostramos al aportar información sobre el carácter indígena de la masa campesina granmense.(12)

Ahora bien, establecido el precedente anterior, damos paso a la explanación del modo en que la teoría espírita llega a estos lares. Desde antes del inicio de la Guerra Grande, Manzanillo, a través de la compañía de buques Menéndez, sostenía un intenso tráfico marítimo, por ende humano y cultural, con la ciudad de Cienfuegos, urbe fundada en 1819 por franceses y sitio desde la cual llegaría también otra magnífica tradición: la música de órganos; así pues, del mismo modo en que arriba a Manzanillo esta impronta musical llega la teoría espírita en forma de devocionarios y/o experiencia vivencial en la mentalidad de capitanes de buques, contramaestres, marineros o simple viajeros que por diversas razones hacían de esta ruta acto cotidiano. No se olvide que fue justamente un contramaestre de esta línea, el que le comentó a Santiago Fornaris la existencia de unos pequeños organillos en Palmira, utilizados para amenizar las fiestas celebradas en predios cienfuegueros.

Cerrando de modo magistral esta tríada está la guerra que, como Leviatán formidable destruye estructuras humanas y permite el anudamiento de las dos anteriores variables al crear la necesidad impostergable de comunicarse con los seres queridos, amigos o compañeros de armas caídos en la lid recién iniciada; en tanto, imposible resulta acercarse a la religión católica que tilda de herética la creencia y para remache de cadenas, es la fe de los que con mano de hierro han conducido los destinos del país y ahora invocan la bendición de su Dios para vencer y el perdón para matar.

Aunque hacía ya mucho tiempo la «Cruzada albigense» había iniciado el aniquilamiento de los cátaros, la heredad inmanente del subconsciente colectivo llevaba a los habitantes de los Pirineos el recuerdo de aquellos que creían en la reencarnación como forma de mejoramiento espiritual; no por gusto es un francés quien asume tal postulado y lo convierte en núcleo duro de su doctrina. Mientras eso sucede, Juan corre y juega en las callejuelas de su pueblo natal, de seguro con su hermano Henri, nacido un año antes que él, aunque es probable que Martha, venida al mundo en 1880 y Agustine, nacida en 1881, por su condición de niñas, no se involucren en las correrías de sus hermanos menores. Juntos visitan la iglesia almenada de St. André, la torre de Monreal y se bañan en el río, cerca del Puente de la Leyenda, donde Sancie, viuda de Gastón V, soportó en el río «el juicio de Dios por el agua». Crece el infante, se hace joven, entre sus manos florecen las plantas y en su corazón el amor.

Agustine, hermana de Juan Bautista Lavie.

Tenía Juan 23 años cuando unió su vida a una joven año y medio menor que él. Ese día, el 26 de febrero de 1908 y a las 7 de la tarde, sus padres le acompañaron a la comuna de Tarnos, partida de Saint Martin de Seignanx, departamento de Landes, donde vivía Gracieuse Saint Cristau, su futura esposa. Gracieuse era huérfana de madre, por ello su progenitora no estaba en el acto donde se unieron, esperanzados, los dos jóvenes. Después de los trámites de rigor, levantada el acta y firmada por todos -incluyendo los testigos-, excepto el padre de la novia que no sabía hacerlo, fueron declarados marido y mujer.(13)

Cinco eran los hermanos de Prosper, el padre de Juan: dos hembras y tres varones, las féminas llevaban la misma gracia: Marie, mientras los varones eran Pierre (el mayor), Bernard y Jean Pierre. Fue quizás el azar, la causalidad trascendente o cualquier otra razón, pero lo cierto es que Pedro, el tío mayor de Juan, decidió migrar y ya en la última década de la centuria decimonónica lo encontramos en Manzanillo dedicado a los negocios de curtir pieles y peletería.(14) El influjo del apellido fue notable durante la primera mitad del siglo XX: la plazoleta Lavié, una calle y hasta un reparto, validan la afirmación.

Marie Lavie, hija de Juan Baustista Lavie.

Juan y Gracieuse se aman y el fruto se hace niña al nacer, en 1909, Marie; pero la desgracia lo alcanza cuando arranca de sus costales a la amada. La desolación lo embarga y toma la decisión de emigrar; empero, ¿quién cuidará a la pequeña? Agustine, una sus hermanas, asume la hermosa tarea de dar educación y crianza a la párvula porque Martha también cruza el Atlántico. Jamás volvería a ver a su hija; sin embargo, no la olvidaría y ella tampoco. Cuando muere Marie en 1999, entre los recuerdos del corazón -en un viejo baúl-, aparecen dos cartas, una de 1935 y otra de 1937, donde las muestras de cariño de ambas partes son evidentes y la fe en Dios ha fortalecido a Juan, alejando de su lado las tristezas de antaño: «[…] vivo con Dios y Dios vive conmigo porque, el que ama a Dios, Dios esta con él»(15); y con determinación afirma: «[…] hoy dia siendo mas mayor soy mas fuerte que cuando tenia 20 años porque Dios me lo ha dado».(16)

Cuando Juan Bautista llega a Manzanillo, a inicios de la segunda década del siglo XX, el tío lo recibe; sin embargo, no fue la tenería o el comercio lo que captó la atención del recién llegado. Para esta fecha la práctica espírita se consolida, los «centros» abundan y se preparan las aportaciones que el credo haría a la convulsos y críticos años 20 dando a estos una nota de cubanía, distinta al credo católico dominante. No por gusto Agustín Martín Veloz, fundador del Partido Socialista en la ciudad; Paquito Rosales, primer alcalde comunista de Cuba y René Vallejo Ortíz, Comandante del Ejército Rebelde y médico personal de Fidel Castro, fueron espiritistas.

Infartado en los más hondo de su ser, no solo el dolor, sino, la heredad obtenida en el Mediodía francés junto a una religiosidad cuya procedencia no le era extraña, Juan Bautista comienza a frecuentar los centros espiritistas de la zona, especialmente el de Luisa Muñoz en La Sal, sitio que sirve de escuela al desarrollo de su peculiar mediumnidad.

La amplitud de la práctica del espiritismo de cordón era tal que a los intelectuales de vanguardia manzanilleros les resultó imposible no tratar el tema. En un libro costumbrista de fina ironía, Manuel Navarro Luna se explaya, en carta a Epifanio Sánchez Quesada -postrado en esos momentos por severa artritis-, sobre cual debía ser la conducta terapéutica a seguir por este último respecto a su enfermedad y de paso describe, con genial sutileza, las características de la práctica cordonera:

¿Qué persona consciente de si misma, que conozca todo lo mal que siempre ha andado la medicina y que no ignore los adelantos, en realidad maravillosos e infinitos, de la Ciencia Espírita, es capaz de ponerse en manos de ellos?… En Manzanillo, así como en la mayor parte de los pueblos de Oriente, a los médicos se les ha relegado a un segundo término […] La gente pobre, como la gente rica; la gente blanca como la gente de color; la gente ilustre como la gente sin ningún brillo, solo agarran a los médicos cuando una circunstancia premiosa, irremediable, así lo exige. Por ejemplo: para que expidan un certificado de defunción […] Los verdaderos consultorios médicos […] están en los Centros Espiritistas.(17)

Por las oraciones que se decían es fácil colegir que los libros de oraciones eran los de Allan Kardec: «Credo», «Oración de todos los días», «Alabanza a Dios», «Ángeles Guardianes» y «Oración de los médiums», por supuesto, también se rezaba el Padrenuestro.(18)

El año de 1933 fue singular para Manzanillo no solo por la caída del dictador Gerardo Machado; sino, porque en esa fecha se funda el semanario espiritista Psiquis Moderna y se erige, a escasos 10 km de la ciudad y de manera definitiva, el templo regenteado por Juan Bautista Lavie. Tiempo atrás las llamas habían dado cuenta de uno erigido a orillas del río Jibacoa, pero ahora, el nuevo recinto acogería a las almas que congregados en la Asociación «Los Apostolados», asistían a escuchar las prédicas de Juan, quien comenzaría a ser llamado por sus fieles como «El Maestro».

A partir de este momento Juan desarrolla una intensa labor de predicación, sobre todo en la zona de Manzanillo, Niquero y Camagüey. Su palabra, con gran aliento profético, cautiva y se declara «más cubano que todos ustedes»; dice ante cientos de almas que entusiasmados le escuchan. Sus milagros (curaciones y profecías) corren de boca en boca y al templo vienen, esperanzados, desde muchos lugares. Aún resuenan sus profecías: la derrota de la Alemania nazi, la construcción de una carretera que llevaría los creyentes hasta la misma puerta del templo, la bajada de la Sierra Maestra de un hombre que cambiaría los destinos de Cuba, los resultados catastróficos del cambio climático, el estado deplorable de la humanidad de producirse una III Guerra Mundial, las dificultades -en el caso de Cuba-, con el transporte y su postura viril ante la prepotencia norteamericana cuando en el Zanjón de Camagüey coge entre sus manos un mazo de papel y declara: «los papeles de los americanos los meto por debajo de esta mesa».

En 1944, el Canciller del Arzobispado de Santiago de Cuba envía un cuestionario al cura párroco de Manzanillo, quien, dando respuesta a la pregunta 18 que rezaba: «¿qué opinión tiene Ud. acerca de la importancia y peligros de la propaganda protestante de la fé católica en esa Parroquia? ¿Ha hechos muchos progresos?», respondió: «Opino que el peligro protestante es de inmensas proporciones en Cuba. En esta parroquia de Manzanillo tal vez el espiritismo sea más peligroso que el protestantismo […]».(19)

Juan acostumbraba a conversar con sus fieles en cualquier sitio que considerase oportuno para la prédica, les dice: «Tengo que dar un largo viaje»; todos piensan iría a visitar a los suyos porque desde su llegada no les ha visto. En enero de 1937 comunicó a su hija: «Ahora te escribo para decirte que no he podido realizar el viaje para como lo pensaba pero este año seguro que si. Pienso que por el mes de mayo o junio iré a verlos»(20); pero Juan Bautista Lavié no volvería a su Francia natal, iniciaría un viaje cuyo retorno «[…] solo el cielo lo sabe» y el 7 de abril de 1945, producto de un síncope cardíaco, fallece aquel jardinero francés que amaba el perfume de las azucenas.

Con la muerte se le agigantó la estatura, los suyos le consideran encarnación de Juan el Bautista; Esteban Valderrama -notable pintor cubano-, hace de su faz fiel retrato que, con mirada serena, recibe a todo el que llega al Salón X; mientras la inspiración de médiums y cabeceros (guían el cordón), ha dado como resultado la composición de cerca de 40 trasmisiones (cánticos) en su nombre como la trasuntada a continuación:

23 DE AGOSTO

En esta fecha gloriosa,
cantamos con emoción
rogando que todo manso
reciba su bendición.

23 de Agosto un día,
Fecha en que el cielo marcó
por haber nacido en Francia
el Santo y Consolador.

Es aquel Santo Maestro
el enviado de DIOS
el glorioso Juan Bautista
símbolo de salvación.

Hoy, tus fieles esperamos,
en este hermoso lugar,
que nos escuches, Maestro
te venimos a rogar.

Se han congregado las almas
para este día celebrar,
de los distintos ramales
aquí en el templo central.

Como faro luminoso
que a los mansos alumbrarás
eres, Maestro divino
puerto de seguridad.

Ya cumplida tu palabra
como hubiste de anunciar
se acerca el feliz momento
del gran triunfo espiritual.

Hoy te esperamos glorioso,
Bautista y consolador,
mantenernos firmes siempre
bajo tu capa de amor.

Los falsos salen sin rumbo
buscándote, mi Señor
vagan ciegos por el mundo
traspasados de dolor.

Quien da la espalda a tu poder,
a tu rebaño, a tu luz
tu brindas amor, consuelo
tu mano, el templo y la cruz.

Hoy te esperamos reunidos
tratándonos de salvar
en este lugar hermoso
que hubiste de señalar.

El templo y la práctica fundados por Juan serían -actualmente lo son-, muestra de una práctica espírita mucho más refinada, tal vez más cercana al espiritualismo y con proximidades al catolicismo (presencia de abundante iconografía y novenas), y aunque el contacto con los espíritus se realiza, su presencia entre los encarnados no es solicitada generalmente para la cura de enfermedades corporales o mentales o para la resolución de problemas materiales, en tanto, estos son dejados esencialmente a la oración y al vínculo íntimo con el Creador; sino, para el consejo y la prédica moral basada esencialmente en el ejemplo del Cristo y los primeros mártires del cristianismo. El cordón, ritual básico de las sesiones, no se realiza como en la mayoría de los templos y casa templos; o sea, tomados de las manos y danzando los médiums rítmicamente alrededor de la cruz de martillo, sino, que en dos filas, una de hombres y otra de mujeres, todos los fieles, incluidos los niños, van marchando al compás de una transmisión, que entonada por los cabeceros es respondida por el coro, y, cuyo ritmo varía de acuerdo al compás melódico.

Los sábados es el día escogido para la realización del culto. Desde la 1 pm., con el desarrollo de los Himnos y hasta el cierre a las 5.00 pm., se entregan las almas a la adoración y la comunión con Dios. Variados son los días cumplimentarios: 3 de mayo, 21 de octubre, 17 de noviembre y por supuesto, 23 de agosto y 7 abril, nacimiento y partida del Maestro; mientras los Cumplimientos, grandes jornadas -por lo general 5 días-, son el marco para que, a finales de enero y en San Juan, no podía ser de otro modo, los fieles, desde temprano en la mañana y hasta las 7 u 8 de la noche, oren, canten y reverencien la Creación desde una visión de la cristiandad.

El Templo Central, conocido también como finca San Juan Bautista, es el núcleo de la sociedad, mas, otros ramales pueden contarse: Río Nuevo, Santa María y La Alegría, todos en Niquero; mientras que las ermitas de Camagüey, La Habana y Miami, son no solo muestras de la permanencia de la fe; sino, de su expansión. En los cumplimientos de enero y junio es común ver llegar desde Manzanillo, Tunas, Holguín y Camagüey, cientos de personas que, agrupados en otras fraternidades espíritas, vienen a compartir con los «Hijos de Juan», jornadas de paz y unión.

Iniciando el tercer milenio, la práctica espírita en la ciudad mantiene vitalidad, y aunque la apertura religiosa y por ende, la penetración y/o solidificación de otras creencias y religiones ha aumentado, la preeminencia la sigue ostentando la doctrina codificada por Kardec y su variante cordonera, así lo confirman los cerca de 40 templos, casa templos y lugares donde se ofrecen caridad e instrucción, por otro lado, no deja de ser llamativo que sea el busto de Emelina Alarcón Alba, una reconocida espiritista de la ciudad, develado en enero del 2005, el único que orla una tumba en la Necrópolis Municipal, mientras el panteón de Los Apostolados resulta ser el más alto en dicho campo santo, el cual, rematado por una cruz, se eleva al azul infinito.

Citas y Notas.
1.-El niño había nacido en la casa del matrimonio de Prosper y María, el día 23 de agosto a las 11 de la mañana. Partida de nacimiento de Juan Bautista Lavie Pere, localizada por Michel Berd, nieto de Juan Bautista, en Arraux, en poder del autor.
2.-Allan Kardec. ¿Qué es el espiritismo?. Casa Editorial de Carbonell y Estena, Barcelona, 1905, p. VI.
3.-Jacques Lantier. El espiritismo. Ediciones Martínez Roca, S.A, España, 1976, pp. 40-43.
4.-Allan Kardec. Ob. Cit, p. XV.
5.-Jacques Lantier. Ob. Cit, p. 50.
6.-Ibid. p. 68.
7.-Armando Andrés Bermúdez. «Notas para la Historia del Espiritismo en Cuba». En: Revista Etnología y Folklore, julio-diciembre de 1967, No. 4, pp. 5-22.
8.-Idem. En cuanto a ritualística, se debe señalar que la variante del espiritismo de caridad tiene mucho más vínculos con el de mesa que con el de cordón, mientras el “cruzao” incorpora de forma específica el cordón como expresión ritual fundamental.
9.-Loc. Cit, 7.
10.-Idem.
11.-Encuesta realizada en el año 2000 a 100 practicantes de la fe espírita en Manzanillo.
12.-José Antonio García Molina, María Garrido Mazorra y Daisy Fariñas Gutiérrez. Huellas vivas del Indocubano. Lugus Libros Latin american Inc, Canadá, 1998, p. 158.
13.-Partida de matrimonio de Juan Bautista Lavié Pere y Gracieuse Saint Cristau, en poder del autor.
14.-AHM. Fondo Registro Mercantil, Serie Sociedades, Tomo I, Folio 109.
15.-Copia de la carta de Juan Batista Lavie a su hija Marie, el 3 de junio de 1935, en poder del autor.
16.-Idem.
17.-Manuel Navarro Luna. Cartas de la Ciénaga. Editorial Hermes, La Habana, 1930.
18.-Idem.
19.-El subrayado es nuestro. Carta del párroco de Manzanillo Fr. Joaquín Murguzur, al Canciller del Arzobispado de Santiago de Cuba, respondiendo cuestionario. 9 de junio de 1944.
20.-Copia de la carta de Juan Batista Lavie a su hija Marie, el 12 de junio de 1937, en poder del autor.