Cólera en Manzanillo de Cuba.

Resumen: Una contribución a la historia del primer brote epidémico de cólera en Cuba en el siglo XXI.

Por:  Delio G. Orozco González.

Motivos del alma.

Algunos me tildaron de coprófago, en un pequeño sector desperté el síndrome de la sospecha, mientras otros deploraron mi regreso porque seguiría siendo la piedra en su zapato; y todo, porque decidí no quedarme en los Estados Unidos. Había desaprovechado -según ellos-, dos magníficas oportunidades y estas se toman o se dejan, pero no se repiten, dice el refrán. Al principio y con desprecio, hice deslizar suave y delicadamente tales juicios sobre el mismo lugar por donde el Coloso de Rodas dejaba pasar los barcos; luego, comencé a mirarlos con pena por la debilidad de sus espíritus y la flaqueza de sus entendimientos, a fin de cuentas, no todo el mundo puede comprender que:

No es por azar que nacemos en un sitio y no en otro, sino para dar testimonio. A lo que Dios me dio en herencia he atendido tan intensamente como pude; a los colores y sombras de mi patria; a las costumbres de sus familias; a la manera en que se dicen las cosas; y a las cosas mismas -oscuras a veces y a veces leves. Conmigo se han de acabar estas estas formas de ver, de escuchar, de sonreír, porque son únicas en cada hombre; y como ninguna de nuestras obras es eterna, o siquiera perfecta, sé que les dejo a lo más un aviso, una invitación a estarse atentos.

Y es que asumir racional y emocionalmente tal postulado sólo puede hacerlo quien, como su autor (Eliseo Diego), tiene alma de poeta o alguien con vocación de servidor impenitente. Los hedonistas execrables o los funcionarios adocenados, no pueden entender ni sentir la extraña y vivificante sensación que experimenta el ser cuando cosas buenas hace. Para suerte mía, a los 30 años ya había concientizado el sentido definitivo de mi existencia; el cual, me llegó a través del conocimiento de la vida y palabra del dulce Rabí de Galilea; mientras José Martí se revelaba ante mis ojos como el más útil, trascendente y universal de los cubanos, debía pues, honrar ambos paradigmas.

Nací en Niquero, empero de meses me trasladaron a Manzanillo, de modo que, aunque no reniego de mi cuna, todas mis ataduras ideológicas y sensoriales están troqueladas en la oquedad de este verde caimán; además, como un hombre no es de donde nace; sino, de donde se hace y le hacen, y como aquí me he hecho y me han hecho -bien y mal-, de aquí soy. Hace poco más de siete años escribí mi epitafio; ahora, desde el vórtice infausto de un brote de cólera reafirmo mi vocación y como profesión de fe, inspirado en el Apóstol, declaro hasta el fin de mis días: ¡Sepan que por Cuba y Manzanillo estoy dispuesto a que me claven en la cruz!

Datos sobre una enfermedad y un poco de historia.

El cólera es una enfermedad infectocontagiosa grave específica de la especie humana, producida por el Vibrio cholerae, o vibrión colérico agrupada hoy entre las enfermedades reemergentes. El cólera se trasmite sobre todo por el agua, pero también mediante alimentos contaminados por heces fecales. Algunos mariscos y peces infectados pueden ser causantes de la afección. En el orden clínico se caracteriza por síntomas y signos de deshidratación severa, condicionada por diarreas con aspecto de agua de arroz (diarrea blanca) y vómitos profusos, que se acompaña de calambres intensos en los miembros inferiores, hipotermia (descenso de la temperatura corporal), caquexia (desnutrición) y shock, y que evoluciona de forma aguda. Es oriunda de la India y China, de donde se extendió a otros países, y decursa por lo general en forma de brotes epidémicos más o menos extensos y aun de pandemias.(1)

Todo parece indicar que desde hace miles de años hubo cólera en el delta del río Ganges, en Brahmaputra, en la India, y aún se mantiene endémico en estas regiones y otras del sudeste asiático. En la medida en que el transporte entre las naciones se ha desarrollado, el cólera se ha expandido y se han producido varias pandemias que incluso han afectado a Cuba; se ha mantenido de forma endémica en varias naciones del área y se han descrito 7 pandemias de esta enfermedad.(2)

1ra. : 1816 – 1823
2da. : 1826 – 1837
3ra. : 1842 – 1862
4ta. : 1865 – 1875
5ta. : 1879 – 1911
6ta. : 1899 – 1923
7ma. : 1961- hasta nuestros días, en que aún se mantienen casos.(3)

Gran parte del mundo fue azotado por la epidemia de cólera que comenzó en 1961 y que afectó desde las islas Célebes hasta Corea por el norte; en curso al oeste de estas islas invadió el África y luego el sur y otras partes de Europa. Esta pandemia pudo ser controlada en 1975. El agente causal fue identificado en una estación de cuarentena en Egipto llamada El Tor. Aún en agosto de 1981 se reportaron en Texas (EE.UU.) casos de cólera producidos por dicho biotipo: el Tor. Cuba fue afectada por la 2da., 3ra. y 4ta. pandemias y hasta el 2012, la vigilancia epidemiológica, estrecha y mantenida, había evitado que el cólera violentara las fronteras del país.(4)

Todo paciente de cólera debe ser ingresado y aislado (no de forma absoluta) de inmediato. Es muy importante corregir la deshidratación y consecuente shock hipovolémico con insuficiencia renal aguda, acidosis metabólica (disminución de los niveles de pH) y prevenir la hipocaliemia (disminución del Potasio de la sangre). La administración amplia y precoz de líquidos es una medida de extrema importancia para lograr una evolución favorable en los enfermos con cólera. El uso temprano de antimicrobianos orales es adecuado para la erradicación de los vibriones, pues reduce el volumen fecal en 50 % y detiene las diarreas en 48 h. La elección del antimicrobiano debe basarse en la susceptibilidad del vibrión aislado en la comunidad y entre los de elección están la Tectraciclina, la Doxiciclina, la Furazolidona y el Cotrimoxazole o Sulfaprim.(5)

La vacunación parenteral compuesta por bacterias enteras muertas, tiene un valor limitado lo que dio lugar a que la OMS desde 1993 estableciera que dicha vacuna es ineficaz para prevenir la propagación del cólera. Su eficacia se calcula entre 30 y 60 %. La administración de 2 dosis, que es la norma, sólo desarrolla inmunidad después de varias semanas y reclama de reactivaciones periódicas.(6)

Por su parte, el tratamiento profiláctico es el más barato y menos doloroso, recordemos a Martí cuando sentenciaba: «Medicina no es la que cura, sino, la que precave». La profilaxis más eficaz consiste en la erradicación de las causas que mantienen el subdesarrollo, la miseria y las malas condiciones higiénico-sanitarias de los pueblos.(7) Una medida destacada para el control del cólera incluye que el excremento humano sea debidamente dispuesto y el suministro de agua, purificada. La de beber debe ser hervida o clorada, así como los vegetales, los pescados y otros productos del mar, serán cocinados de forma correcta.(8)

Infelizmente, no esta la primera vez que el cólera llega a predios manzanilleros. Francisco Javier Antúnez, en su libro Apuntes históricos de Manzanillo y su fundación, publicado en 1927, escribió:

A fines del año [18]51 hubo el primer caso, en el mes de enero, en esta villa, al segundo caso la sociedad, justamente alarmada con la presencia de un enemigo tan despiadado como audaz, principió a tomar las medidas que creyó más pertinentes, muchas familias abandonaban la población y se internaban en el campo; pero nada, era ineficaz, el fatídico viajero lo habían introducido por tierra y no por mar, como al principio creyeron, fue introducido según la tradición por unos señores que habían venido de Camagüey.

Todo el territorio fue visitado, a excepción de Macaca y Vicana (hoy Media Luna), a donde no ocurrió ni un solo caso.

Según referencias de aquella época D. Manuel Codina le cerró las puertas con doble llave y el viajero no pasó.

Impidió que macacos y bucaneros vinieran a Manzanillo y que de aquí no fueran a aquel barrio durante los 95 días que el asiático viajero tuvo asentados sus reales en esta comarca […]

Una rápida indagación en el Archivo Parroquial de la ciudad confirma el relato anterior y permite precisar que no fueron 95 días; sino, que esta primera epidemia de cólera se extendió por mucho más tiempo. Un elemento significativo desde el punto de vista estadístico es el hecho de que los libros estaban separados desde el punto de vista racial; por tanto, había libros para asentar nacimientos, matrimonios y defunciones de blancos y registros que señalaban estos mismos hitos para indios, pardos y morenos, con la diferencia de que la causa de muerte de estos últimos no se hacía constar. A partir de esta circunstancia y teniendo en cuenta la vulnerabilidad de este segmento poblacional -mayor que la blanca-, es lícito colegir que el estrago causado por la epidemia; o sea, número de vidas cobradas, es mucho mayor que la cifra registrada en dichos libros. Por ejemplo, en el Libro 4 de Defunciones de Blancos, en sus folios 133 vuelto No. 290 hasta el folio 151 No. 420, donde se registran los decesos ocurridos en diciembre de 1852 y enero 5 y febrero de 1853, la cantidad de personas muertas por causa del Vibrio cholerae alcanza 120, lo que da un promedio de 40 víctimas mensuales.

Si hoy, a más de siglo y medio de aquellos acontecimientos, con notables adelantos en la ciencia médica y un sistema socio-económico menos injusto que otros, la intranquilidad y la zozobra flotan sobre nuestras cabezas; ¿cuál habría sido la angustia y el estado ánimo de nuestros predecesores, si ni siquiera conocían la causa y por ende la terapéutica para tratar la enfermedad? El relato sobre la estancia en nuestras tierras de Esteban de Adoáin -misionero capuchino-, puede arrojar luz sobre los dramáticos días en que el cólera cabalgaba entre los nuestros cual jinete del Apocalipsis.(9)

En Ciguani [Jiguaní], el mismo día que llegó el santo misionero se manifestó una epidemia de cólera. Al día siguiente hubo once muertos y día por día fue aumentando el número de víctimas, de forma que en doce días murieron doscientas personas en sólo el recinto de la población. Esteban comenzó a prodigarse día y noche en la asistencia a los atacados, sobre todo desde que quedó sólo para tanto trabajo, ya que el párroco cayó enfermo el día 21 y dos días más tarde el misionero que acompañaba a Esteban. […]

La peste hacía estragos en el pueblo de Yarei [Yara], y de allí reclamaban la presencia del misionero santo. Apenas puso pie en el pueblo encontró nueve moribundos en una miserable casucha: marido, mujer y sus siete hijos. […]

Ya en la iglesia, dirigió a todos una ferviente alocución; luego se dirigió a la Virgen suplicándole por aquel pueblo y puso bajo la protección de la Divina Pastora el partido de Yarei, nombrándola Patrona del mismo.

Cosa admirable, desde aquel momento comenzó a ceder la epidemia.

El día siguiente el compañero misionero que iba con él administró los sacramentos a doce enfermos, pero ninguno murió; después ya no se registró ni un solo caso…

Pasó a Yaribacoa, otra población atacada por la epidemia. Halló a la gente aterrada y como fuera de si a causa de la furia de la peste. Fue recibido como un enviado del Cielo. Preso de profunda congoja ante los cuadros de dolor que presenciaba, reunió a la gente en la iglesia y, en tono de sincera convicción, les prometió que, si se convertían de veras y hacían una buena confesión, cesaría al punto la peste. El público rompió en sollozos y gritos de arrepentimiento. Todo el día siguiente estuvo ocupado en oír confesiones. Al tercer día ya no hubo un sólo caso de cólera. El pueblo no sabía cómo demostrar su gratitud y su veneración al capuchino.(10)

Para los coterráneos del siglo XIX fue la oración y la penitencia la terapia contra el cólera; empero, un observador avezado de nuestra geografía no puede pasar por alto el hecho de que estas poblaciones estaban asentadas; aún lo están, al lado de fuentes hídricas de donde se abastecían y si bien es cierto que Manzanillo no era atravesado por ningún río, el abasto principal provenía del Yara. Por tanto, contar con un suministro de agua adecuado era entonces y es ahora, una de las dos claves básicas para impedir la propagación del cólera.

Después, en 1869; el día 6 de Enero, entró aquí el primer Batallón del Regimiento de la Habana, de Infantería (el mismo día que fusilaron a Hilario Tamayo, primer condenado por el delito de rebelión), ese fatídico Batallón nos trajo junto con él, el mortífero viajero del Ganges aunque esta fuerza solo estuvo en la plaza algunas horas, pues salió a operaciones, sin acuertalarse siquiera siempre dejó, en el hospital militar dos atacados del mal, y no solo infestó la ciudad, sino los campos, pues en los campamentos de los patriotas se dejó sentir muy intensamente, tanto como en la ciudad, en el campo, el curandero Salazar, maestro de escuela, y Longino, un asiático «chino» fueron los que más atacados salvaron de la muerte, no tenían reposo, según solicitaban su presencia en los lugares de mayor infección.

Era un cólera fulminante, malo, no daba tiempo a atacarlo, como sucedió con Juan Bayamés, un moreno albañil que a las siete de la mañana se le vió comprando café en la tienda de D. Juan Peluzo, Maceo y Luz y Caballero, y a las ocho de la misma ya era cadáver, como este otros casos similares se dijo ¿A qué repetir lo que se dijo?

Cólera infantil hubo un largo período que sumó años, que periódicamente, entre los meses de Mayo a Julio, meses de las frutas, cada año se presentaba el cólera infantil, con mayor o menor intensidad pero siempre arrancando la vida a unos cuántos de los atacados.(11)

Y de nuevo, los registros de archivos vuelven a confirmar el relato histórico; pues, de enero a diciembre de 1869 la cifra de abatidos por el cólera en la ciudad sumó 25; los fallecidos por Disentería (enfermedad de origen hídrico como el cólera producida por la bacteria llamada Shigella), alcanzaron la cota de 13; mientras de diarrea se registraron 5 defunciones.(12) Para 1872, del 1ro. de enero al 19 de febrero, en el Hospital Militar -institución médica del ejército español-, la cifra de muertos alcanzó la cota de 100 y aunque en su mayoría fueron víctimas de viruela, 1/4 del total de fallecidos, esto es, 25 militares españoles, murieron a manos del cólera, demostrando cuan dilatado en el tiempo seguía siendo la permanencia entre los habitantes manzanilleros del mortífero germen. Como dato curioso y prueba irrecusable de que este tipo de enfermedad se ceba en los sectores, estratos o grupos más vulnerables, está el hecho de que del total de muertos, 92 eran soldados y solo 8 oficiales.(13)

El lugar. Avisos y advertencias.

A partir del 11 de julio de 1792 y a orillas del Golfo de Guacanayabo, comienza el proceso fundacional del Manzanillo de Cuba (14); en 1809 adquiere la condición de partido, en 1833 el Rey de España le otorga el título de villa y en 1869 gana la gracia de ciudad. Su condición de urbe marinera y las características de la economía cubana hicieron de ella la ciudad más importante de los territorios de la actual provincia Granma y una de las más significativas del país: sus contribuciones a la historia, la cultura y la política nacional, especialmente al triunfo de la Revolución Cubana, así lo rubrican:

Me he reunido en numerosa ocasiones con la multitud; pero sin embargo, me faltaba un pueblo, me faltaba una multitud, me faltaba un lugar al que había tardado ya mucho en venir. Me faltaba un pueblo que, puede asegurarse es el que más vinculado ha estado con la Sierra Maestra. Me faltaba el pueblo que, durante el primer año de guerra fue prácticamente el primer abastecedor. Me faltaba el pueblo que nunca falló en ningún momento; que estaba presente en todas las huelgas. El pueblo que se lanzó a la calle el primero de agosto y mantuvo la huelga durante una semana; el pueblo que se lanzó a la huelga del 9 de abril y mantuvo la huelga durante numerosos días. El pueblo del cual nosotros estábamos seguros, porque cuando se trataba de huelgas, cuando se trataba de luchas, nosotros siempre contábamos que Manzanillo estaría
presente. La dictadura también contaba con Manzanillo; y por algo en pocos pueblos como en Manzanillo se ensañó tanto el terror; en pocos pueblos como Manzanillo, se cebó tanto el crimen y fueron tan atroces y tan bárbaras la opresión. Manzanillo tuvo fe cuando nadie creía. Tuvo fe cuando éramos doce y diez y ocho al igual que cuando posteriormente fuimos centenares de combatientes.

[….]

Cuba entera debe estar agradecida de Manzanillo porque de Manzanillo salieron los primeros dineros para la Revolución, los primeros víveres, las primeras hamacas, los primeros zapatos, las primeras frazadas, las primeras medicinas y los primeros voluntarios…(15)

Estas eran las palabras de Fidel Castro, el 4 de febrero de 1959, al pueblo de Manzanillo; sin embargo, la División Político Administrativa de 1976 convierte la ciudad en emplazamiento humano de segundo orden; mientras, la construcción de algunas industrias y la creación de infraestructuras hospitalarias y educativas no pueden impedir el retroceso y el deterioro citadino que corroe la urbe en las dos últimas décadas del siglo XX haciéndola altamente vulnerable. La condición de municipio, al cual se le han enajenado estructuras administrativas, capital humano, capacidades productivas y cercenado autonomía para gerenciar su desarrollo y necesidades es, en gran medida, el origen del actual estado de cosas.

Manzanillo tiene una extensión territorial de 499.6 Km. 2 , ocupando el 6.0 % de la superficie de la provincia, el décimo lugar entre los municipios pero el segundo en importancia. Limita al Norte con el Golfo de Guacanayabo, al Sur con los municipios Bartolomé Masó y Campechuela, al Este con los municipios Yara y Bartolomé Masó y al Oeste con el Golfo de Guacanayabo y el municipio Campechuela.(16) Su territorio es llano con predominio de pendientes entre 0.1% y 2%, en el 90% de su extensión, posee una llanura débilmente diseccionada en la franja pre costera y pre cordillera norte de la Sierra Maestra con pendientes mayores del 2% y 10% que origina que las aguas superficiales drenen hacia el centro del territorio y escurran en dirección noreste hacia el golfo de Guacanayabo.(17) Por su superficie corren, en sentido noroeste, los ríos Guabeje y Jibacoa, afluentes del Guá que sirve de límite natural en su parte baja por el oeste con el municipio.(18)

En los 16 Consejos Populares en que se estructura el municipio, habitan 131.553 habitantes, de ellos 65.621 hombres y 65.923 mujeres. En la zona urbana viven 105.967 personas mientras que en la rural sólo lo hacen 25.586. La densidad poblacional alcanza la cota de 263,3 Hab/Km 2 .(19)

Algunas precisiones sobre el medio ambiente son necesarios para seguir adelante. Por ejemplo, se llama «Carga Contaminante» a la cantidad de contaminante que se encuentra en los diferentes medios (suelos, agua, atmósfera), o que es liberada a los mismos en una unidad de tiempo. Del 2004 al 2006, la carga contaminante vertida o dispuesta en los medios siempre fue mayor que la eliminada; en 2007 la carga eliminada fue mayor que la vertida pero siempre quedó la deuda de años anteriores. Para el 2008, 2009 y 2010 no existen estadísticas en este sentido(20); empero, continuó la polución y a niveles que pueden y de hecho son drámaticos; por cuanto, si asustaba ver como desde la Facultad de Ciencias Médicas, en más de una ocasión, a semejanza de verde riachuelo descendían circunvalación abajo los desechos líquidos de la misma, espanto nos debe causar el hecho incalificable de que tanto el Hospital Clínico Quirúrgico «Celia Sánchez Manduley» como el pediátrico «Hermanos Cordové» vierten sus detritus al mar, un mar que abraza la ciudad, es fuente de alimentos y sitio de esparcimiento para algunos niños.

Y no es por maldad que se vierta; sino, porque desde hace buen tiempo, en el caso del hospital Celia Sánchez Manduley, los tanques sépticos están rotos y la laguna de oxidación inservible y si unos han mostrado preocupación por el asunto, otros han ignorado una situación que puede llegar a ser mortífera. El vertimiento continúa(21) y no solo por los centros hospitalarios.

Cuando se levanta el censo de 1953, en el término municipal de Manzanillo se contabilizaban 17115 viviendas, 9558 en la zona urbana y 7557 en la rural, mas, en esas cifras no está lo trágico, sino, en que 9568 (56%) hogares poseían letrinas y 3836 ( 22%) no tenían inodoro ni letrina, por tanto, el fecalismo era al aire libre; solo 3711 (21%) de las viviendas poseían servicios sanitarios.

Más de medio siglo después, en 2009, las cifras se han modificado para bien; no obstante, el 92,5% de la población tanto urbana como rural (121.716 habitantes) depende de fosas y letrinas para deponer sus excretas(22) y esto por una causa básica: no existe un sistema de alcantarillado; además, y algo que para nosotros resulta increíble, más de 441 familias en el municipio, principalmente en barrios periféricos, practican fecalismo al aire libre.(23)

A finales de la década de los 70, Caridad Pantoja Márquez, diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular, en cumplimiento de un mandato de la Asamblea Municipal del Poder Popular en la ciudad, presentó al máximo órgano de poder del país la solicitud de la construcción de un alcantarillado y un nuevo acueducto; ofrecía, como elementos que justificaban su pedimento, un estudio realizado por la Dirección de Higiene y Epidemiología en el territorio que demostraba la contaminación del manto freático por los abundantes salideros y la falta de un alcantarillado. En el encuentro, Fidel Castro reconoció haberse ocupado personalmente del asunto y ofreció ante el plenario cifras de áridos, acero, motoniveladoras y camiones que habían sido destinados con tal fin. Tiempo después, una comisión de alto nivel llegó a la ciudad para analizar la solicitud de la diputada concluyendo que era justificada, además de aprobar la construcción del alcantarillado y el acueducto como obras nominalizadas(24); sin embargo, todo quedó en la aprobación y hasta hoy no se sabe el uso dado a los recursos que previamente habían sido entregados.

Con fecha 4 de diciembre de 2005 escribí a Fidel Castro Ruz, a la sazón presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, una epístola que define una realidad y explicitaba pestilentes amarguras:

«La gota no horada por su fuerza, sino, por su persistencia», reza el viejo refrán, por ello, le envío de nuevo la carta que en dos ocasiones he remitido a Ud. De hecho, creo que en alguna medida ha tenido conocimiento de ella, pues, sus reiteradas menciones a la ciudad me hacen presumir pudo Ud. leer la epístola o tener nociones de la misma; a pesar de ello, el «karma» de la condición municipal nos sigue persiguiendo y soy un absoluto convencido de que mientras no alcancemos independencia administrativa seguiremos -a pesar de esfuerzos y decisiones pro Manzanillo en los cuales su intervención resulta perceptible-, adoleciendo de las cuitas producidas por los efectos naturales, también insoportables, de estar sometidos a una regencia provincial que por mucho que intente equilibrar el desarrollo de las dos ciudades (Bayamo y Manzanillo), verá siempre frustrada sus intenciones, en tanto, el hombre (los dirigentes y cuadros lo son), piensa como vive, no vive como piensa y extraños como los montes son los hombres que miran y obran con entrañas de humanidad.

[…]

En otro orden de cosas, resultaría tragicómico a no ser por su contenido escatológico, el hecho de tener que esperar el desbordamiento de 10 o más fosas en Manzanillo, para que el carro destinado a su vaciamiento venga de Bayamo a realizar el trabajo, pues hay uno solo en la provincia y radica en la capital […]

Las colas para coger los turnos, las idas y venidas para contactar con los responsables, que si la gasolina, que si la ruta; en fin, disímiles circunstancias dilataban la limpieza de las fosas y provocaban en los pobladores una situación de notable estrés. A esto se añade que durante cierto tiempo, en esquinas y calles bastante céntricas, brotaban como manantiales aguas pestilentes que, si bien es cierto eran atajadas de cuando en cuando, volvían -como el ave fénix- a resurgir, ya sea por el mal trabajo realizado o porque el origen del vertimiento no era eliminado y como si todo esto fuese poco, la evacuación directa de fosas al contén, como aquella que durante años lo hizo en la calle Maceo entre Mártires de Viet-Nam y Luz Caballero, a cuadra y media de la plaza principal de la ciudad.

En 2008 formé parte de un equipo que elaboró una iniciativa titulada: «Propuesta para el desarrollo integral de Manzanillo y la región del Guacanayabo, incluidos los municipios de Yara y Bartolomé Masó a partir de la multiplicación provincial. Razones y sentimientos»; a pesar de los esfuerzos de la máxima autoridad política del municipio por deslegitimar el proyecto, conseguimos la adhesión de 633 coterráneos y entregamos copia del documento en el Consejo de Estado, la Asamblea Nacional y la oficina del comandante Guillermo García. En el acápite titulado «Problemas y preguntas del manzanillero de hoy», en el apartado 3, se dice textualmente: «Insalubridad en las calles de Manzanillo por la carencia de un alcantarillado […]» y si bien se citó a algunos colegas para dialogar con ellos, las respuestas, más que respuestas fueron justificaciones, todo quedó igual. Un año antes, en Noticias 66, segmento noticioso de Golfovisión (telecentro local), se señalaba, a propósito de la falta de higiene local: «Hay que trabajar, sin desviar, en la construcción paulatina de un alcantarillado», hasta hoy nada se ha hecho en ese sentido.

El volumen de desechos sólidos recolectados (basura), todos en la zona urbana, tuvo una línea ascendente desde el 2005 al 2008; pues pasó de 195,4 a 369,2 miles de m 3 ; sin embargo, a partir de este momento la tendencia es a la baja; al año siguiente sólo se recogieron 275,4 miles de m 3 , lo que representó una merma respecto al 2008 de 31%, mientras que en 2010 apenas se colectaron 216,4 miles de m3 (25).

El 27 de mayo de 2007, la televisión comunitaria hacía público un comentario titulado «Suciedad en las calles de Manzanillo».

La limpieza de una ciudad es reflejo de la cultura de sus habitantes. Cuántas veces hemos transitado por sitios de la misma y por los cuales, después de llover, no se puede caminar porque el monto de lodo y desperdicios son tan altos como nosotros mismos.

Ayer me dijo una vecina: «el problema es que de la parte alta y también de la baja, las personas aprovechan cuando llueve y tiran a la calle escombros, basura y todo cuanto les sobre en las viviendas».(26)

Es cierto, hay mucho lodo y basura después de torrenciales aguaceros; empero, el lodo no lo tiran las personas, es arrastrado por la corriente que descarna las calles y cunetas sin asfaltar y si vierten desechos de todo tipo es porque no saben que hacer con ellos: ¿los van a guardar en el refigerador?, me refería días atrás con ironía una conciudadana.

Y no es que los trabajadores de comunales no se esfuercen, más de un forastero ha reconocido la limpieza de las principales arterias; no obstante, una escoba y un carrito no son suficientes para evacuar la basura generada por miles de habitantes. En la epístola citada anteriormente, hacía referencia también a las condiciones en que se recogían los desechos sólidos: «[…] o ver como un Zil 130 de producción soviética, sin las mínimas condiciones higiénicas para quienes realizan el trabajo, se pasee por toda la ciudad recogiendo la basura, por cuanto el carro que existía para ello pasó a mejor vida: dejó de existir».

Felizmente, al poco tiempo un nuevo carro fue asignado a Manzanillo y más tarde llegaron dos más, pero la cantidad sigue siendo insuficiente; además, y ello es clave, no pueden acceder a todos los lugares en tanto el mal estado de las vías, huecos y cañadas, -en las partes altas de la ciudad-, hacen imposible su acceso; así pues, resolver la disyuntiva entre «guardar los desechos en el refigerador» o arrojarlos a la vía pública cuando llueve, es elemental.

Ha sido el suministro de agua potable elemento neurálgico en la evolución citadina de Manzanillo. Fue el Padrazo Carlos Manuel de Céspedes, el primero, hasta donde sabemos, en plantear la necesidad de dotar a la naciente ciudad de un acueducto. De hace 155 años son estos juicios del fundador:

Una de las causas que más contribuyen a la lentitud con que crece la población de Manzanillo, sobre todo hacia los barrios de la Caimanera, la Plaza Nueva y la Loma, tan ventilados, tan salubres y de tan buen piso, consiste en la falta de aguas. Situada esta villa á corto trecho de la boca del río Yara, la separa de ella, sin embargo, un manglar bajo y cenagoso, y como la marea entra por ese río, no se encuentra el agua dulce hasta una legua o más de subida, siendo preciso conducirla por mar […] Dos especuladores han tomado a su cargo la provisión de ese artículo y al efecto han establecido en la calle de la Marina (hoy 1ro. de Mayo) dos aguadas o depósitos de donde salen los aguadores […] Estos aguadores dificultan o resisten totalmente la conducción del agua a los barrios que he mencionado, por estar lejanos de los depósitos y ser de difícil acceso […] Los pozos que se cavan en esos lugares, principalmente en el último (la Loma), son muy hondos y costosos, y raro es el que puede dar agua potable; de suerte que muchas veces sufren esos vecinos el tormento de la sed, ó por lo ménos se ven privados para otras urjencias de un artículo tan necesario y de uso tan frecuente en las casas. Por eso prefieren fabricar hacia la parte baja ó séase el manglar, donde las calles forman con las lluvias pantanos impenetrables, y los edificios levantados sobre estacas o terraplenes están rodeados de aguas fétidas y corrompidas, y de animales inmundos y asquerosos, presentando á las epidemias que casi todos los años diezman a esos barrios, presa abundante en que satisfacer sus iras. Pero allí, a vuelta de otras cosas, se surten de agua fácilmente y hé aquí esplicada en parte la anomalía de venderse á más alto precio esos solares fangosos que los elevados y secos de la parte alta de la población.

[…] muchos vecinos se surten de aljibes particulares, cuyos dueños venden el agua á precios ecsajerados […] Otros forman depósitos en sus casas y nos plagan de mosquitos […]

Tantos inconvenientes, tantos perjuicios como todo el pueblo lamenta, se evitarían por completo con la construcción de acueducto, que partiendo del río Yara, nos proveyese de sus saludables y límpidas aguas.(27)

A inicios de la segunda década del siglo XX se construye el acueducto y, tal como sugería el Padrazo, el agua fue tomada del Yara; no obstante, la contaminación del río, el deterioro de las instalaciones y la mala calidad del agua convirtió este tema en prioridad cívica durante los años 50. Un articulista, indignado y con razón, señalaba:

Manzanillo merece que por lo menos se le proporcionen los medios para su saneamiento local e higiene pública.

Desde luego, que no creemos que ni con nuestros afanes y esfuerzos podamos remediar todas las necesidades públicas referentes a pavimentación, alcantarillado y asistencia hospitalaria y lo que es más apremiante para la salud colectiva, un servicio de agua digno de llamarse así, y no como la suministrada por un acueducto casi en ruinas.(28)

Y los efectos del consumo de un agua no apta para los seres humanos, que llegaba a 4886 hogares en la ciudad, no se haría esperar:

No es posible permanecer indolentes asistiendo resignados al desfile de la gran caravana de cadáveres de niños víctimas de la gastroenteritis, acidosis, colerín infantil, etc… que a diario presenciamos.

Es una cobardía colectiva murmurar callados y no patentizar nuestra rebeldía ante tamaño crimen.

Permitir que Manzanillo consuma las aguas «sucias y asquerosas» del río Yara, es oficializar y legalizar el crimen.

Ahora lo repito: es criminal que la caravana de niños caiga ante la tolerancia oficial y nuestra cobardía colectiva.

…¡¡Demasiada mansedumbre…!!(29)

¡Por fin!, en 1961, con el cambio de la toma de agua para los pozos de Cayo Redondo, la ciudad comienza recibir un suministro de un agua verdaderamente potable, pero la mejora, en esencia, se redujo a la fuente de abasto, la infraestructura no varió y el tiempo le pasó la cuenta a la red de tuberías.

En los años 90 -patéticos para casi todos los cubanos-, eran tantos los salideros que el preciado líquido apenas llegaba a las viviendas mientras un alto porciento no recibía ese servicio; sin embargo, como la vida siempre encontrará su camino, nos convertimos en excavadores, la ciudad se llenó de pozos y así pudimos sobrevivir; empero, como los habitantes de las partes altas no podían llegar al manto freático, muchos de los excavados daban un agua no potable y otros coterráneos por falta de recursos no pudieron construirlos, la angustia continuó, y tanto fue así que en 2002, al visitar Fidel Castro la ciudad para dejar inaugurado el Programa de Superación Integral para Jóvenes, la primera y más urgente petición que se le hizo fue la construcción de un acueducto. Cuando a punto de embarcar en la aeronave que lo llevaría de nuevo hacia la capital del país hizo la declaración de que se otorgaría el financiamiento e iniciaría de inmediato la construcción de un moderno acueducto para abastecer la ciudad durante 24 horas, Manzanillo casi en pleno brincó de alegría. Los días de sequía, de cargar agua en carretillas, de pagar los tanques a 10 y más pesos, las llegadas tarde al trabajo por este motivo, los baños sin descargar, los pisos sin limpiar y la ropa sucia amontonada iban a ser, a partir de ahora, un mal recuerdo; al menos eso creímos.

Pero los cubanos somos pendulares, si no llegamos nos pasamos y con el pretexto de la urgencia se entronizó la chapucería. Recuerdo haber escrito una misiva que entregué al 1er. Secretario del Partido en el municipio y que también envié al Consejo de Estado, donde señalaba la preocupación sobre el deterioro del trazado vial (calles y aceras), que estaba produciendo la construcción del acueducto. El 1er. Secretario del Partido me dijo con superior ironía: ¡Y por dónde vamos a tender las tuberías, por el aire!. Reconozco que no supe en ese momento responderle como merecía, otros asuntos tratados en la carta me interesaban más como el relacionado con la División Política Administrativa; pero mi temor se confirmó tiempo después cuando, terminado supuestamente el acueducto, el sellaje de las zanjas en vías y aceras devino un contrahecho. Frente a mi casa vive la prueba palpable de la indolencia, se arregló el salidero, pero la tubería está cubierta sólo con tierra blanca, ni cemento ni asfalto la protegen del diario ir y venir de ómnibus y camiones; muchos más se aprecian en las calles. En la iniciativa del 2008, el alerta, como problema, ya está documentado y por partida doble: «Insalubridad en las calles de Manzanillo por la carencia de un alcantarillado y los salideros existentes en virtud de una inadecuada terminación del acueducto» y «Deterioro del trazado vial de la ciudad y el sistema de aceras», pero como dice el refrán, «No hay mayor ciego que el que no quiere ver».

El triunfalismo no pudo ocultar el desastre que constituyó la terminación del acueducto. Aún resuenan en nuestros oídos la frase de aquel periodista que daba por terminada la obra: «Manzanillo cuenta con el acueducto más moderno de América Latina». La epístola que escribí a Fidel Castro en diciembre de 2005 -año en que se dio por terminada la obra-, describía una amarga realidad:

Del mismo modo que ahorrar energía eléctrica resulta indispensable para el desarrollo económico, e incluso puede verse como una contribución a la humanidad por la preservación de los combustibles fósiles, ahorrar agua cumple el mismo requisito. El acueducto de Manzanillo, obra monumental más por lo que representa y contribuye a la vida que por su costo monetario, es un ejemplo viviente de los efectos negativos de la festinación constructiva y la carencia de recursos para mantener la obra: las decenas de salideros que vierten a la vía pública miles de litros de agua diariamente, es un insulto procaz a los años de carencia del preciado líquido en la ciudad y otras urbes cubanas; por eso, una actuación urgente se impone. Y se preguntará Ud., ¿por qué no resuelven eso de inmediato?, la respuesta de los compañeros de Recursos Hidráulicos es la carencia real de transporte, herramientas y medios con que solucionar un problema que resulta tan ofensivo e inadmisible como el desperdicio de energía eléctrica.

Para el 2009, las estadísticas señalan que la cobertura de agua potable alcanzaba a servir, en la zona urbana, a 105601 personas de un total de 105967; o sea, solamente 366 no estaban servidas (30); sin embargo, un trienio más tarde, la pesquisa realizada por autoridades sanitarias arrojó que 886 familias no tienen acceso al agua del acueducto, lo que en personas -si asumimos una composición promedio de 4 por núcleo-, da una cifra de 3554. Agravaba el panorama el dilatado ciclo con que se servía el preciado líquido, las horas en que se distribuía (nocturnas) y el poco tiempo de disfrute del servicio a los 101519 habitantes que lo recibían de forma intradomicialiaria. Resta saber por qué, contando con un acueducto que tenía para la fecha escasamente 4 años, era preciso, en la zona urbana, servir con pipas a 4082 personas(31) y es que hubo zonas que nunca llegaron a recibir agua y otras que, antes de la ejecución de la obra recibían al menos un «chorrito», pero ahora, ni eso siquiera. Sería injusto apuntar que el remedio fue peor que la enfermedad, lo que sí se puede afirmar es que la construcción del nuevo acueducto de Manzanillo, obra que debía resolver un problema vital a más de 100 mil habitantes y en el cual el estado invirtió millones de pesos en moneda nacional y libremente convertible, fue mal concebido, débilmente controlado y peor ejecutado. Mi padre solía decir: «Aquellos polvos, trajeron estos lodos».

Las alertas y advertencias subieron de tono hasta convertirse en denuncias; entonces, se inició una investigación por parte de la Fiscalía General de la República y el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), cuyo resultado vaticinaba lo que estaría por venir: «[…] se identificaron violaciones de las medidas de protección establecidas para minimizar los posibles impactos sobre la calidad del agua, lo cual, además de los posibles riesgos para la población, evidenció el incumplimiento de las disposiciones de Planificación Física»(32), y aunque en la reunión ampliada del Consejo de Ministros celebrada a finales de febrero de 2012 se informó que se valoraban las medidas administrativas, disciplinarias y jurídico-penales a adoptar con los responsables de las violaciones e ineficiencias detectadas, la suerte -como dijo Julio César al cruzar el Rubicón-, estaba echada.

La supervivencia de la Revolución Cubana estriba, de manera inobjetable, en todo cuánto ha hecho por hacer menos injusta y más llevadera la vida de los cubanos, por eso salió ilesa de la aguda crisis de los noventa y a pesar de los pesares -como dice Eduardo Galeano-, todavía vive y pelea; no obstante, si queremos que siga respirando debe atenderse y de manera preferencial aquellos sectores que forman parte de su nave insignia, entre ellos la salud pública.

Para el 2010, en Manzanillo, el personal facultativo del Ministerio de Salud Pública (médicos, estomatólogos, farmacéuticos, enfermeras y auxiliares de enfermeras, técnicos y auxiliares), sumaban 5436; hay un médico por cada 106 habitantes y un estomatólogo por cada 671; se contabilizan 4 hospitales, 5 policlínicas, 2 hogares maternos, 1 clínica estomatológica, 1 hogar de ancianos y 2 casas de abuelos; se inmunizaron -con 13 vacunas diferentes-, 38727 personas; la mortalidad infantil fue de 4,3 por 1000 nacidos vivos; solo mueren 8 niños menores de un año y se brindaron 845828 consultas médicas, todas ellas de forma gratuita, al igual que las intervenciones quirúrgicas y las estancias hospitalarias (ingresos).(33)

Los datos supradichos nos hacen sentir orgullosos y demuestran cuánto se ha hecho en favor de la salud de los manzanilleros, pero no podemos llamarnos a engaño; las inconformidades son numerosas, el deterioro de las unidades asistenciales es notable y creciente, amen de un funcionamiento que en no pocas ocasiones deja mucho que desear. En 2008, como parte de la delegación granmense al VII Congreso de la UNEAC, tuve la oportunidad de reunirme con autoridades de diferentes esferas, entre ellas las de salud pública. Lamentablemente he tenido que visitar, con frecuencia no deseada, las instituciones de salud del municipio, especialmente el hospital Celia Sánchez Manduley, catalogado por Fidel Castro -al momento de su inauguración- como «hotel de la salud»; el cual, por su desmedrado estado, especialmente del sistema hidrosanitario y parte de su infraestructura, dista mucho de lo que fue. En el encuentro, hice visible mi preocupación a la sub-directora provincial de salud y su respuesta me dejó anonadado:

-La reparación del Celia Sánchez Manduley está prevista para el 2025. Le respondí: ¡Por favor, no me falte el respeto, para esa fecha quizás ya no haya hospital al paso que vamos!

Me replicó incómoda, «Yo no le he faltado el respeto a Ud.» y me argumentó que quizás el hospital no estaría muy limpio pero había Excimer Láser, Tomógrafo y una moderna sala de Nefrología; entonces le repliqué: ¡Para eso se hizo la Revolución, para tratar a las personas como seres humanos, aliviarles el dolor y prolongarles la vida!; su respuesta, impotente, no se hizo esperar: «¡Bueno, hasta el momento, que yo sepa nadie ha muerto por falta de limpieza!». Gracias a Dios así ha sido; pero resulta inconcebible que los desechos líquidos en la zona de Anatomía Patológica, en virtud de la oclusión de los desagües, vayan a parar al sótano.

En el 2010, el ingreso de mi padre y mi hermano en el hospital Celia Sánchez Manduley devino vía crucis; ninguno salió con vida de allí. La actitud negligentemente criminal de un médico (hoy cumple misión internacionalista en Bolivia «salvando vidas» y no puede responder por sus actos hasta su regreso), que acaso condujo a mi hermano a la muerte y varias disfunciones organizativas, fueron denunciadas en el artículo: «Del dolor a la utilidad humana. Necesidad de mejorar servicios médicos en el Manzanillo de Cuba», texto que hice llegar a todas las instancias. La forma en que se respondió mi clamor, un año después y tras continuas gestiones, me hizo dudar de la transparencia y eticidad con que algunos en este sector abordan temas tan sensibles.

La experiencia tiene valor de prueba, si es dolorosa, resulta irrebatible. Escribí en aquella oportunidad:

Las condiciones de estancia en sala son deplorables, especialmente lo relacionado con el sistema hidrosanitario: baños y duchas sin puertas, en estas últimas no hay grifos ni tuberías por donde caiga el agua, a lo que se agrega ausencia total de lavamanos; como el suministro de agua no es constante, los inodoros, en ocasiones, emulan a los portátiles en tiempos de carvanal. En los cubículos la situación no es tan dramática pero sí incómoda, por cuanto los acompañantes apenas tienen donde sentarse, las mesitas auxiliares están en ruinas, mientras los bastidores de algunas camas descendidos; a ello se suma la inexistencia de tomacorrientes y sillas en el comedor donde tampoco hay cucharas, deficiente iluminación, la silla de ruedas pronto se quedará sin el único invento humano y el cuarto médico no está mucho mejor que los demás espacios. Si alguien cree que exagero lo invito a hacer un recorrido por el hospital; eso sí, iremos sin avisar y no llegaremos a la vitrina: Eximer Láser, Tomógrafo y Nefrología.

En condiciones como estas las relaciones humanas se desestabilizan, los caracteres agrían y quienes más padecen son los enfermos; aunque no son los únicos; en tanto, el personal médico y paramédico que convive en una realidad de por sí nociva: enfermedad, dolor y muerte, recibe una carga extra caracterizada por difíciles condiciones de trabajo y ello, sin dubitación alguna, mengua su desempeño y no hablamos de mangos, berenjenas o pollos; hablamos de seres humanos. Cada cual habla de la feria tal como le va en ella; por tanto, sería deshonesto y mentiría si dijera que el trato recibido por parte del personal médico y de enfermería fue cáustico, innoble o inhumano; al contrario, nos ayudó a soportar las demoras injustificadas, las equivocaciones, las angustias y el desasosiego, los baños desbordados y pestilentes, el dolor y la muerte.

Casi al final del texto preguntaba: «¿Dónde están las puertas, grifos, lavamanos, tomacorrientes, duchas, lámparas, asientos, etc. del Hospital Celia Sánchez Manduley?» y cómo de nada sirve criticar sin aportar soluciones o por lo menos señalar dónde encontrarlas, acoté: «Coordinar con empresas nacionales y en el caso específico del Hospital Celia Sánchez Manduley, con la fábrica de aluminios José Luis Tassende de las Muñecas para la construcción de puertas, ventanas, mesitas auxiliares y el necesario mobiliario que necesita ser repuesto después de 30 años de explotación intensiva».

Felizmente, la reparación de una sala se inició y a estas alturas está terminada; empero, es preciso continuar rehabilitando y creo que a la manera del presidente Raúl Castro, «sin prisa pero sin pausa», para no ser víctimas de los apresuramientos, la chapucería y las metas; con la convicción además, de que no sólo es el cólera; sino, un grupo de enfermedades de origen hídrico que podrían, como llegó el fatídico viajero del Ganges, a deambular entre nosotros y decidirse a cobrar vidas. Por ejemplo, entre los manzanilleros, las enfermedades más comunes son las respiratorias; así ha sido desde 2005 hasta 2010, le siguieron, a bastante distancia pero siempre en segundo puesto, las diarreicas agudas(34), de modo que resulta imprescindible estar alertas y prever; ya lo decía José Martí: «En prever está todo el arte de salvar».

Se abre la caja de Pandora.

Corría tórrido, como venía sucediendo desde hace algunos años atrás, el período estival.(35) La condición de ciudad marinera, con un nivel casi idéntico al del mar, hacía que la sensación de calor fuera más intensa porque la humedad con altos niveles así lo propiciaba.(36)

En los primeros días de junio de 2012 llovió en abundancia: «Las recientes lluvias en zonas rurales y urbanas de Manzanillo resultan beneficiosas para la situación hídrica del municipio, además favorecen en gran medida los cultivos de esta época del año. Regiones como Jibacoa y Cayo Espino ya presentan situación de desbordamiento de los ríos, pues las precipitaciones aunque no muy abundantes, se han mostrado constantes desde el pasado 18 del presente mes»(37) y los bajos asentamientos en la zona de El Sitio, Remate, Sabana Nueva y colindantes, como siempre, tuvieron cuota líquida crecida; sin embargo, nadie podía imaginar lo que ha continuación se desencadenaría, ni siquiera la dirección del Centro Municipal de Higiene y Epidemiología, quien en marzo, y en boca de su directora había dicho: «Todos los programas están estables, entre ellos las infecciones respiratorias agudas (IRA) y las enfermedades diarreicas agudas (EDA)». (38) Y es que en la situación de vulnerabilidad sanitaria que presenta el municipio, especialmente la zona periférica, era solo cuestión de tiempo que un brote de cualquier enfermedad hídrica se produjese.

Al principio solo fue un rumor, luego se delineó hasta desembocar en certeza: ¡hay cólera en Manzanillo! En la madrugada del 22 de junio, Teodomiro Rondón Guisado, anciano de 86 años y residente en El Sitio, se despierta con fuertes dolores de barriga y calambres en las piernas; es llevado con rapidez a la policlínica No. 4 Luis Enrique de la Paz donde le comienzan las diarreas y la consecuente deshidratación, mientras el oportuno suministro de líquidos y los cuidados brindados en el hospital Celia Sánchez Manduley evitan que fallezca(39); sin embargo, Teodomiro no fue el primer caso.

Entre los días 10 y 20 de junio una familia completa de El Sitio fue ingresada, los mayores en el hospital Celia Sánchez y los menores en el Hermanos Cordové. Al principio se creyó una ingesta, pero la posterior evolución del cuadro clínico hizo que el personal médico -conocedor de la sintomatología, algunos pudieron ver cólera en el cumplimiento de sus misiones internacionalistas-, alertara de la situación y aunque al inicio la incredulidad hizo mella en decisores y alguien los tildó de alarmistas, el sentido común primó y el mensaje, de las autoridades sanitarias a las políticas fluyó y desde ese momento se inició el enfrentamiento. Una fuente médica refiere que el 21 ó 22 de junio, en una entrega de guardia se discute la cantidad de pacientes que llegan con diarreas al Cuerpo de Guardia del hospital Celia Sánchez; unos galenos afirman que es viral, otros aseveran que es cólera; un día antes se habían ingresado 42 pacientes con EDA (Enfermedad Diarréica Aguda). El día 25 de junio se ingresan 62 pacientes y es necesario localizar otros médicos que descansaban en sus casas para ayudar al manejo y tratamiento de los pacientes. Ante la duda, el desconcierto y la falta de confirmación inicial se indicó a los afectados Metronidazol, Ciprofloxacino y Tetraciclina; no obstante, y como asegura la misma fuente, el 90% los médicos tenían la corazonada del diagnóstico, intuición que aumentó a partir de la constatación, por parte de especialistas del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), de las deplorables condiciones higiénico sanitarias en los lugares donde empezó el brote.

En la última semana de junio se especuló sobre la posibilidad de que la bacteria Echerichia coli fuese la causante del brote «diarreico», sello con el cual los medios locales de difusión masiva catalogaron la situación generada. Esta línea informativa, orientada por supuesto, se nos antojó similar al agua: incolora, insípida e inodora, razones que la convirtieron en blanco de críticas por parte del pueblo y del gremio médico pues debilitó entre la población, en un primer momento, la percepción del riesgo, limitándose a emitir los tradicionales mensajes para evitar enfermedades gastrointestinales. No importa cuantos subterfugios mediáticos o presiones se idearon para evitar filtraciones, una noticia de esta magnitud no podía ser ocultada; de inmediato, en el pueblo, comenzaron los comentarios: «¿Te enteraste?, hay cólera…», era la constante en la calle y los hogares; en estos últimos se hablaba sin tapujos porque en los espacios públicos se corrió «la bola» de que quien dijera que había cólera, sería multado. Encolerizado comenté: ¿quién eliminó las garantías constitucionales?, ¿cuándo se decretó el estado de emergencia?, ¿quién pude justificar, en su sano juicio, que decir que hay cólera en Manzanillo traiciona el espíritu del artículo 53 de la Constitución que reconoce a los ciudadanos la libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista? Estos hechos demuestran, por un lado, la incultura jurídica de una parte de la población y por otro, los temores de quienes creyendo tener o teniendo parte de culpa en la situación creada podrían, al echar un manto de silencio sobre el tema, minimizar el impacto.

Gratifica reconocer que, a diferencia del tratamiento informativo, la rápida intervención médica, las pesquisas activas, las visitas a los lugares, la orientación sanitaria, la movilización de médicos y personal paramédico fue inmediata e hizo posible contar con información valiosa para enfrentar con orden el brote de cólera, incluso antes de hacerse público, hecho verificado el día 3 de julio mediante nota de prensa del Ministerio de Salud Pública dada a conocer, solamente, en las versiones digitales de los periódicos Juventud Rebelde y Granma:

El Ministerio de Salud Pública informa que durante las últimas semanas se ha venido reportando, en algunos territorios, una tendencia al incremento de las enfermedades diarreicas agudas, lo que ha estado influenciado por las altas temperaturas e intensas lluvias.

Una de las provincias que mayor incidencia ha registrado es Granma, correspondiendo la mayoría de los casos al municipio de Manzanillo, donde se ha producido un brote de infección gastrointestinal, de transmisión hídrica, a partir de la contaminación de varios pozos de abastecimiento local, lo cual se ha estado informando por los medios de prensa de ese territorio.

Se han atendido aproximadamente 1 000 pacientes, en lo que ha repercutido positivamente la pesquisa activa realizada a más del 98 % de la población del municipio.

En el total de pacientes atendidos, han sido identificados diferentes gérmenes, precisándose el diagnóstico del Vibrión Cholerae en 53 casos, de ellos 3 fallecidos adultos mayores, de 95, 70 y 66 años de edad, con antecedentes de enfermedades crónicas, a lo que se adicionó la infección gastrointestinal, por lo que se continúa en las investigaciones de rigor para determinar la causa real de muerte en cada uno de ellos.

Este brote de la ciudad de Manzanillo está controlado y su tendencia es a la reducción de casos, como resultado de las medidas higiénico-sanitarias y antiepidémicas que se están ejecutando, entre las que se encuentran el muestreo de los pozos de agua particulares y estatales, con la clausura de los contaminados, el abasto de agua clorada por las conductoras y en pipas para las zonas afectadas, la supresión de salideros de agua, limpieza de fosas e higienización, así como un programa de educación sanitaria a la población. Se cuenta con los recursos necesarios para la adecuada atención de los pacientes en todas las instituciones de salud.

Se exhorta a la población a cumplir las medidas sanitarias relacionadas con la higiene personal, del agua y los alimentos.

Ministerio de Salud Pública
2 de julio del 2012
«Año 54 de la Revolución»

A partir de este momento todo fue más transparente y fluyó mejor; aunque, a los medios locales todavía les costó un poco más llamar las cosas por su nombre. El periódico provincial La Demajagua editó en tres ocasiones un suplemento especial titulado ¡ALERTA!, mientras desde la televisión granmense, Cuna de la Nacionalidad Cubana (CNC), se implementó una revista especial informativa para dar seguimiento a la campaña contra el cólera. En la emisión del día 8 de julio se informaba que se habían cerrado, por estar contaminados, 13 pozos, de ellos 4 estatales; los casos confirmados de cólera en Granma ascendían a 85 mientras en Manzanillo se registraban cerca de 1845 casos de diarreas. En este y otros programas; así como en carteles y anuncios se hablaba continuamente de las medidas higiénico sanitarias que es necesario adoptar para impedir la infección:

1.-Hervir y clorar el agua de beber.
2.-Lavarse bien las manos después de ir al baño y antes de preparar alimentos.
3.-Evitar trasladarse de un lugar a otro de manera innecesaria.
4.-No practicar el fecalismo al aire libre.
5.-Mantenerse informado.
6.-Ante cualquier diarrea acudir de inmediato al médico.

El enfrentamiento a una epidemia de este tipo requiere de acciones múltiples y que rebasan los límites meramente médicos. Por ejemplo, para clorar el agua se comenzó a vender en farmacias el Hipoclorito de Sodio al 1% en frascos de 120 ml al precio de 1 peso con 75 centavos, este preparado tenía una efectividad de 10 días y como de todo hay en la villa del señor, acaparadores inescrupulosos lo revendieron a 5.00 pesos. La situación se normalizó con el expendio del Hipoclorito y a inicios de la segunda quincena del séptimo mes del año se le rebajó el precio a 1 peso; la efectividad del producto pasó a ser ahora de 30 días.

Otras medidas fueron, igualmente, implementadas. En la revista de la CNC, retrasmitida el 26 de julio, se informa que a los trabajadores por cuenta propia se les rebajaría el impuesto; o sea, aquellos que sólo vendían alimentos líquidos no pagarían cuota impositiva porque, en una medida correcta, se había suprimido la venta de batidos, refrescos e infusiones por parte de trabajadores independientes; en tanto, resulta imposible controlar las condiciones higiénico-sanitarias de un gran número de expendedores; a los vendedores de alimentos sólidos y líquidos se les rebajaría la cuota al 50%, además de indicársele una adecuada manipulación de los productos; se le pedía asimismo a la población exigir, tanto en unidades gastronómicas estatales como en establecimientos particulares, se le vendiesen, en condiciones seguras, los alimentos.

Dos días después, el 28 de julio, por la insalubridad reinante en los coches de trenes -nada nuevo por cierto-, se deciden suspender los viajes por ferrocarril desde Granma hasta La Habana y Santiago de Cuba; las capacidades son sustituidas por ómnibus donde el control es mucho mejor, en tanto, los pasajeros llevan carga limitada, realizarán sus necesidades fisiológicas en las baños de las terminales y deberán, antes de montar, lavarse las manos con jabón y desinfectarlas.

El almacenamiento de agua en las viviendas es un serio problema, algunos núcleos familiares no cuentan con medios adecuados para ello; en virtud de dicha realidad se dispuso la venta de tanques de plástico y asbesto cemento de distintas capacidades, empero el precio exorbitante de los mismos produjo la reacción inmediata del pueblo, ¿cómo iban a comprar un tanque si su precio -en el más pequeños de los casos-, duplicaba su salario o pensión? Entonces, se tomó la decisión de rebajarle el precio al 50% y ofrecer créditos en el banco para su adquisición a partir de una real necesidad evaluada en el Consejo Popular de residencia; además, y siguiendo la política de subsidiar personas y no productos, hasta el 11 de agosto se habían entregado, de manera gratuita, 600 tanques para almacenar agua en los municipios de Manzanillo, Niquero, Yara y en el poblado de Mabay, perteneciente a la cabecera provincial.(40)

Como los pozos de Cuentas Claras, fuente de abasto de cerca de 62000 personas en la ciudad de Manzanillo estaban contaminados, se decidió hiperclorarlos para reducir los agentes nocivos presentes en ellos. Esta agua, por el exceso de cloro, no es apta para el consumo humano; por tanto, las autoridades decidieron suministrar la de beber en pipas, trayéndolas de otras lugares y hasta por tren si fuese necesario para que esta gran masa humana pudiese contar con el vital líquido.(41) Se informó igualmente que se habían adquirido e instalado clorificadores en las principales fuentes de abasto(42), lo que demuestra que si se colocaron era porque no existían, de lo cual se deduce entonces que el agua o no se cloraba o se cloraba mal. El 21 de julio el periódico La Demajagua hace pública la sanción dictada por el Tribunal Municipal de Manzanillo, consistente en un año de privación de libertad para Rodolfo González Medina e Iván Contreras Rodríguez (a este último se le condonó por igual período de trabajo correccional sin internamiento), por la apropiación indebida (hurto), de 12 litros de cloro que debían verter, como parte de sus funciones laborales, en el pozo Tapia dos, del poblado El Piñal, contaminado con el Vibrio cholereae(43); este irresponsable y peligroso comportamiento nos otorga el privilegio de la duda razonable: si lo hicieron en un momento tan delicado como el que se vivía, lo habían hecho en otras oportunidades.

Desde el primer momento del brote epidémico se insistió en la necesidad de hervir el agua; pues, el Vibrio cholereae muere cuando es sometido a una temperatura de 60 grados centígrados por un lapso de 10 minutos y en este caso, siempre resultará preferible gastar dinero en electricidad y no en medicinas; sin embargo, no todos poseen el numerario para enfrentar un aumento de su factura eléctrica, por cuanto es la electricidad la fuente energética básica de la cocina cubana y hervir el agua para tomar (al menos dos litros diarios por persona), dispararía su consumo si tenemos en cuenta que la tarifa cubana es incremental; o sea, mientras más gastas más pagas. Con dolor escuché decir a una compañera de trabajo: «Que Dios me proteja, pero yo no puedo hervir el agua, no tengo dinero con que pagar la corriente»; expresiones como estas se han escuchado y hecho llegar a las autoridades; lamentablemente, nada se hizo al respecto.

En 14 de julio el Ministerio de Salud Pública vuelve a informar sobre la marcha de la campaña para enfrentar el brote de cólera. La nota sale publicada en el portal de Prensa Latina y Cubadebate registrándose en este último -al menos-, 64 comentarios de cibernautas.

El pasado 2 de julio, el Ministerio de Salud Pública informó la presencia de un brote de enfermos de cólera en el municipio de Manzanillo, provincia de Granma. Desde entonces, a través de las emisoras de radio y televisión del territorio, se mantiene informada a la población sobre la evolución de la situación epidemiológica y en especial, las medidas preventivas e higiénicas a cumplir.

Hasta el momento, existen un total de 158 personas que a partir de la valoración clínica, epidemiológica y por cultivo de laboratorio, se le ha confirmado la presencia del Vibrio Cholerae O1 Tor enterotoxigénico, serotipo Ogawa. No han ocurrido nuevos fallecidos, manteniéndose la cifra de tres adultos como se había informado.

Las medidas tomadas han posibilitado que el brote epidémico de transmisión hídrica, se encuentre disminuyendo, sin evidencia de propagación de la enfermedad por alimentos u otra vía.

Como resultado del sistema de vigilancia epidemiológica sobre enfermedades diarreicas agudas propias del verano, se han diagnosticado casos aislados en otras regiones del país, de personas que se infectaron en Manzanillo, siendo tratados y estudiados oportunamente, no existiendo diseminación de este brote epidémico.

Ante esta situación epidemiológica, participan de forma cohesionada los organismos y entidades implicados para el análisis sistemático y la adopción de las medidas que se requieran, garantizándose agua potable clorada en la zona afectada, acciones de saneamiento e higienización, así como el desarrollo de una amplia campaña educativa con la población, que ha cooperado en todo momento, en el cumplimiento de las indicaciones sanitarias dadas.

Se reitera la necesidad de intensificar las medidas higiénicas, especialmente las relacionadas con el lavado de las manos, la ingestión de agua de calidad o hervida domésticamente, la limpieza y cocción adecuadas de los alimentos, aspectos estos imprescindibles en esta etapa de verano.

Ministerio de Salud Pública
13 de julio de 2012
“Año 54 de la Revolución”

Del total de comentarios vertidos sobre esta nota en Cubadebate, portal de filiación patriótica y revolucionaria, 23; o sea, el 36%, lamentaba la falta, lenta y escasa información ofrecida sobre el brote de cólera mientras un forista, con indentificación TACO TACO, preguntaba: «¿Cómo entró?, ¿de dónde entró?, ¿quién lo entró?, ¿quién se descuidó?» Son estas preguntas de difícil respuesta; sin embargo, lo más seguro es que haya llegado hasta estos predios en un hospedero humano. Cuba es un país de llegadas y salidas, turistas extranjeros y colaboradores internacionalistas van y vienen, resultando imposible, en estas condiciones, realizar en frontera cuarentenas o estudios epidemiológicos a todos, máxime cuando el Vibrio cholereae puede convertir a su hospedero en portador crónico al albergarse en la vesícula biliar, al igual que en la fiebre tifoidea(44) y dar negativo a estudios de heces fecales. A partir de este presupuesto quedan entonces dos frentes básicos de combate a la epidemia: 1.-Buenas condiciones higiénico sanitarias junto adecuado suministro de agua potable y 2.-Oportuno y eficaz tratamiento médico. El último devino clave para evitar que el número de víctimas fuese mayor; el deterioro del primero hizo posible que el cólera se propagara entre los manzanilleros.

Ese mismo día, en el portal digital de Radio Granma, se publicó la noticia y registraron 4 comentarios, todos desde el extranjero. El primero reconocía que así era cómo debía hacerse para no tener que leer y enterarse por el Miami Herald, otro hablaba de las deficiencias del acueducto como causa directa y un tercero, reconociendo el daño causado a Manzanillo por la actual estructura geopolítica, culpaba al «imperialismo bayamés» como una de las causales que indirectamente dieron al traste con la paz sanitaria que disfrutábamos. Suelo afirmar que no soy la conciencia pública de Manzanillo, en cambio soy un hombre de conciencia; por tanto, imposible permanecer indiferente a lo que sucedía, tanto más, cuando vivo, amo, sueño, trabajo y sufro en este recodo, era pues, obligación cívica, deber moral e imperativo práctico hacer pública mi opinión, empero, no la publicaron; días después, el webmaster del sitio me refirió no haberle llegado mi comentario, no obstante, como lo vertí tal como el alma lo lanzó a mis labios, lo estampo en estas líneas:

No es casual ni castigo divino que el cólera haya mordido en Manzanillo. Todo tiene una causa y entre estas podemos mencionar:

1.-Carencia de un sistema de alcantarillado.
2.-Inadecuado sistema para deposición de desechos.
3.-Deficiente estado higiénico sanitario general.
4.-Deterioro creciente de la infraestructura citadina.
5.-Innúmeros salideros en el acueducto que facilitan la contaminación cruzada.

Pero estas causales tiene una primaria y es el ¡ABANDONO! a que ha sido sometida la ciudad a partir de la infausta División Política Administrativa de 1976; es hora que los que tomaron tal decisión rectifiquen el yerro porque el cólera es una enfermedad típica de países subdesarrollados, con altos niveles de pobreza y en el caso nuestro, también, por la sordera de unos, la cobardía de otros y la inacción de muchos.

Y como cuando los males vienen, llegan juntos, un fuerte aguacero precipitó el antiguo hotel París, situado encima del otrora paradigmático «Café 1906», en una de las esquinas de la plaza principal. Ahora, cual bacilo con las fauces abiertas, los restos arquitectónicos parecen decirnos que pronto muy poco o nada quedará de la arquitectura ecléctica de la cual se han enorgullecido, legítimamente, generaciones de manzanilleros, si nada se hace para detener el deceso del patrimonio edificado de la ciudad. Para remate de cadenas y confirmación de que la soberbia y la desidia se pagan caro, en la tarde noche del 21 de agosto se vino abajo una tercera parte de la cornisa y el pretil del corredor de la calle Martí -arteria principal de la ciudad-, a escasos metros del edificio de gobierno; por suerte, a esa hora, nadie deambulada por el lugar, de haber sido en horas de la mañana o temprano en la tarde hubiéramos tenido que lamentar la muerte de personas.

La iglesia católica también se sumó al combate contra el cólera. El boletín parroquial de preparación para la gran Novena por los 400 años del Hallazgo y Presencia de la Virgen de la Caridad, compuesto de una hoja con cuatro caras, contenía en sus 3/4 partes temas alusivos a la enfermedad, características, prevención y advertencias sanitarias; por supuesto, incluía una «Oración en tiempo de Cólera»; se personó, además, en la zona de El Caño repartiendo agua embotellada y 18 tanques para almacenamiento del preciado líquido. Finalmente, en un acto de conciliación entre razón y fe, pidió a los feligreses que, si deseaban tomar agua bendita, debían traerla de sus casas y en el templo sería bendecida.

Los espiritistas, consecuentes con su credo, hicieron igualmente su ofrecimiento y con menos recursos que los católicos brindaron sus brazos para cavar letrinas; por ejemplo, solo en El Caño se contabilizaron 1617 letrinas(45); de las cuales, una cantidad determinada estaban llenas o mal construidas filtrándose hacia el manto freático lo que hacía impostergable el sellaje de las mismas, reubicación y construcción de otras nuevas.

La ocupación de las altas esferas del estado ante la situación desatada en Manzanillo fue cierta: se destinaron a la ciudad, para su venta en la cadena de tiendas minoristas y en moneda nacional, importantes cantidades de elementos de aseo personal y desinfección doméstica (jabones, dentrífico, detergente líquido, frazadas de limpiar piso, cubos, tanques, cloro, y salfuman), se orientó el apoyo con carros fosas, desobtruccionadores y pipas de otras provincias, se crearon brigadas de trabajadores de acueducto y alcantarillado de otras partes del país provenientes de Camagüey, Ciego de Ávila, Sancti Spíritus y Villa Clara(46), mientras la creación de un Grupo de trabajo estatal, el cual a partir del día 22 de julio comenzó a trabajar junto con las autoridades provinciales(47), resultó una decisión bien pensada; por cuanto, las necesidades y estrategias podrían ser conocidas de primera mano por las instancias superiores del estado agilizando así la resolución de problemas y puesta en práctica de acciones eficaces y eficientes.

El 26 de julio, José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Comité Central del Partido y vicepresidente de los consejos de Estado y Ministros, junto a Esteban Lazo Hernández, integrante del Buró Político y vicepresidente del Consejo de Estado, y José Ramón Balaguer Cabrera, miembro del Secretariado del Comité Central, llegaron hasta Manzanillo con el objeto de chequear la marcha de las acciones para erradicar la epidemia de cólera; junto a ellos estuvieron también Víctor Gaute López, integrante del Secretariado del Comité Central, el general de división Ramón Pardo Guerra, jefe del estado Mayor Nacional de la Defensa Civil y por supuesto, las más altas autoridades del territorio.(48) Días después, el ministro de Salud Pública, Roberto Morales Ojeda, sostiene reunión de trabajo en Manzanillo para valorar y trazar nuevas estrategias de trabajo en la campaña contra el Vibirio cholereae insistiendo «[…] en la necesidad de incrementar la calidad de los servicios hospitalarios desde cualquier área de salud para evitar la proliferación del cólera»; también estuvo presente en la reunión Inés María Chapman Grau, presidenta Nacional de Recursos quien pidió «[…] mantener la planificación, control y protección de los recursos hídricos de la región»(49), por que estos, en verdad, no son infinitos.

A pesar de la presencia de dichas autoridades definiendo acciones y acompañando al pueblo, muchos coterráneos comentaban, quizás con añoranza: ¡Si Fidel estuviera bien, de seguro ya estaría aquí!; esta expresión es muestra, más que otra cosa, del reconocimiento a la forma casi obsesiva en que el líder histórico de la revolución atendía los problemas de la nación y si bien es cierto que esa norma de trabajo le pasó la cuenta a su salud al intentar echarse sobre sus hombros el país durante los años del período especial, quedó troquelada, como agradecimiento, en el corazón de los cubanos. Fidel y Raúl Castro Ruz son hermanos de padre y madre, pero no tienen que ser iguales, de hecho no lo son, como no lo son los cinco dedos de una mano, los cuales, a pesar de tener un tronco común resultan diferentes entre si; es más, la política de trabajo del actual presidente de Cuba, de exigir a cada cual haga su trabajo, ha sido y es bien vista por la mayoría de los cubanos -entre ellos el que esto escribe-; quizás por eso, y porque en el desempeño de su puesto actual tiene el aval de la historia, algunos manzanilleros desearon contar con su presencia porque también es cierto que el acontecimiento no era cualquier cosa; sino, el primer brote de cólera después del triunfo de la revolución.

La cultura resulta cualidad inmanente de la condición humana; es, como decía Hegel, espíritu objetivado y existirá mientras haya representantes de la especie. Sus peculiaridades geográficas y étnicas se nos revelan como identidad y los cubanos tenemos una que nos hace distintos a pueblos pragmáticos, flemáticos o adustos; somos hijos del mestizaje, crisol donde aborígenes, europeos y africanos aportaron de su savia para crear una cualidad diferente: lo cubano, estado del ser y del espíritu que entre sus rasgos característicos resalta la alegría, la jarana y el «choteo», posturas estas que han contribuido, y en no poca medida, a capear los rudos temporales que el destino les ha deparado; por eso, en los días en que más enfermos se recibían en el hospital un amigo detuvo mi marcha en la calle y preguntó: ¿Qué le dijo el SIDA al Cólera?, quedé estupefacto y le respondí: ¿Qué le dijo?, y con la mayor naturalidad del mundo señaló: «Es preferible morir haciendo el amor que no cagando» Tuve que reírme y en ese momento comprendí que burlarse responsable y alegremente de la muerte nos preserva y mantiene vivos.

Lecciones y clamores.

1.-El lento pero sistemático deterioro en todos los órdenes que ha sufrido la ciudad a partir de 1976, rubricado en esta ocasión por el primer brote de cólera en la isla después del 1ro. de enero de 1959, confirma de una vez y por todas la necesidad de revisar el actual trazado geopolítico e intervenir de manera definitiva para otorgar a la ciudad y la región del Guacanayabo los medios de un desarrollo endógeno y sostenible; la experiencia de Artemisa y Mayabeque demuestran su viabilidad. El clamor es uno entonces: multiplicar la provincia.

2.-El infeliz tratamiento mediático e informativo que se dio al asunto, ejemplo de lo que no se debe hacer en estos casos, no sólo por el costo en cuanto a credibilidad; sino, porque le otorga a los adversarios materia prima para estructurar sus acciones las cuales no se hicieron esperar, debe ser una lección definitiva. Cuando el presidente de la república, Raúl Castro, habla de terminar con el «secretismo», me imagino que habla para todos los cubanos y en todas las circunstancias; además, percibo en sus planteamientos una sola lectura; por tanto, el clamor es único: la verdad oportuna es clave para el triunfo; solo ella nos pondrá, como decía José de la Luz y Caballero, la toga viril.

3.-Queda demostrado, una vez más, que las enfermedades de origen hídrico como el cólera tienen su base en deficientes sistemas higiénicos sanitarios y de suministro de agua como los que posee Manzanillo; por ello, el clamor para construir un sistema de alcantarillado y dar adecuada terminación al acueducto debe ser atendido como prioridad estratégica toda vez que la profilaxis será siempre menos costosa y dolorosa que la intervención médica para erradicar epidemias.

4.-La realización de fecalismo al aire libre, cantidad notable de letrinas en mal estado y cerca de fuentes de agua, malos hábitos de higiene y familias con bajo índice socio-económico (en otros lugares les llaman pobres) sin acceso a recursos básicos, refiere que alguien dejó de hacer o no hizo bien su trabajo; por ello, el clamor de activar las estructuras establecidas (Atención Primaria de Salud, Trabajadores Sociales, FMC, CDR y otros) podrán ayudar a subsidiar personas y no productos y reducir los índices de pobreza e insalubridad.

5.-Si bien el hospital Celia Sánchez Manduley pudo aguantar el embate del brote epidémico, como nunca antes se hace necesario satisfacer el clamor de mejorar su infraestructura y sistema hidro-sanitario con el objeto de reducir el handicap que representa su deteriorado estado ante el cólera y otras enfermedades que en el futuro puedan asediarnos.

CITAS Y NOTAS

1.-Roca Goderich, Reinaldo y otros. Temas de medicina interna. Editorial Ciencias Médicas, La Habana, 2002, 4ta. Edición, tomo III, pp. 545-554.
2.-Idem.
3.-Idem.
4.-Idem.
5.-Idem.
6.-Idem.
7.-Idem.
8.-Idem.
9.-El misionero pasó a Cuba desde Venezuela «perseguido por los corrompidos a quienes molestaban sus predicaciones». En el Archivo Parroquial de Manzanillo consta la administración del sacramento del matrimonio por este párroco entre el 24 de enero de 1853 y el 24 de marzo del mismo año.
10.-Este relato me fue facilitado por Gabriel Espinosa Escala, historiador de la Iglesia Católica en Manzanillo.
11.-Antúnez, Francisco Javier. Apuntes históricos de Manzanillo y su fundación. Casa Editorial «Timoteo», Manzanillo, 1927, p.p 53 y 54.
12.-Archivo Parroquial de Manzanillo (APM). Libro 6 de Defunciones de Blancos, folios 94 al 143, enero a diciembre de 1869.
13.-APM. Libro 1 de Defunciones del Hospital Militar.
14.-Apellidamos la ciudad con el sustantivo Cuba, porque con el nombre de Manzanillo vamos a encontrar ciudades, pueblos o asentamientos en España, México, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Venezuela y República Dominicana.
15.-El primer discurso de Fidel Castro en Manzanillo. Orientación. Diario Independiente, Manzanillo, Cuba, miércoles 4 de febrero de 1959. Año 25, número 25. Entre las contribuciones están:
1. En la periferia de la ciudad, en 1513, se verifica el asentamiento inicial de la segunda villa de Cuba: «San Salvador».
2. En 1604, en sus playas, se producen los hechos que dan lugar al primer monumento de la literatura cubana, el poema épico «Espejo de Paciencia».
3. El 10 de octubre de 1868 comienza la forja armada de la nación cubana en el ingenio Demajagua, a escasos kilómetros de la ciudad.
4. En 1906 se funda el primer partido socialista del oriente cubano.
5. En 1912 se funda la revista Orto, el empeño literario más sostenido de la época republicana cubana.
6. En 1940 asume la regencia de la ciudad el primer alcalde comunista de Cuba.
7. Durante los años de lucha contra la dictadura de Batista la ciudad se convierte en «Contrafuerte de la Sierra Maestra».
16.-Anuario Estadístico de Manzanillo [Versión Digital], 2009. «Caracterización General».
17.-Idem.
18.-Idem.
19.-Anuario estadístico de Manzanillo [Versión Digital], 2009. Tabla 3-1. Población residente por sexos, zonas urbana y rural.
20.-Anuario estadístico de Manzanillo [Versión Digital], 2010. Tabla 2-2. Reducción de Carga Contaminante.
21.-Trabajo periodístico de José Ortíz Benet e intervención de Ilder Marrero, 1er. Secretario del PCC en Manzanillo.
22.-Anuario estadístico de Manzanillo [Versión Digital], 2009. Tabla 2-8. Población con fosas y letrinas.
23.-Resultado de la pesquisa realizada en 2012 por personal de salud en el enfrentamiento al brote de cólera del municipio Manzanillo.
24.-Entrevista realizada a Caridad Pantoja Márquez, en Manzanillo, el 23 de agosto de 2012 por Delio G. Orozco González.
25.-Anuario estadístico de Manzanillo [Versión Digital], 2010. Tabla 2-3. Volumen de desechos sólidos recolectados.
26.-José Ortiz Benet. «Suciedad en las calles de Manzanillo». En: Enciclopedia Manzanillo, 2007.
27.-Carlos Manuel de Céspedes. «Acueducto». En: El Eco, 26 de julio de 1857.
28.-Periódico Orientación, Manzanillo, sábado 18 de junio de 1955, p.2
29.-Periódico Orientación, Manzanillo, sábado 1 de julio de 1955, p.2
30.-Anuario estadístico de Manzanillo [Versión Digital], 2009. Tabla 2-5. Cobertura de agua potable total.
31.-Anuario estadístico de Manzanillo [Versión Digital], 2009. Tabla 2-7. Población con servicio público.
32.-Idalmis León Solar. «Raúl Castro en reunión ampliada del Consejo de Ministros» En: Girón [http://www.giron.co.cu/Articulo.aspx?Idn=14388&lang=es], periódico de la provincia de Matanzas, jueves 1ro. de marzo de 2012. (consultado el 23 de agosto de 2012)
33.-Anuario estadístico de Manzanillo [Versión Digital], 2010. Tablas 17-1 a 17-22. Salud Pública y Asistencia Social.
34.-Anuario estadístico de Manzanillo [Versión Digital], 2010. Tabla 17-13. Incidencia por enfermedades de declaración obligatoria.
35.-Entre el 2005 y el 2010 la temperatura máxima promedio fue de 32 °C. Anuario estadístico de Manzanillo [Versión Digital], 2010. Tabla 2-1. Indicadores seleccionados del clima.
36.-Entre el 2005 y el 2010 la humedad relativa promedio fue de 78%. Anuario estadístico de Manzanillo [Versión Digital], 2010. Tabla 2-1. Indicadores seleccionados del clima.
37.-Adriana Gómez. «La agricultura se beneficia con recientes precipitaciones». En: sitio Web de Radio Granma, publicado el 21 de junio de 2012. (http://www.radiogranma.icrt.cu)
38.-Pedro Espronceda. «Un centro en permanente vigilia contra las enfermedades». En: sitio Web de Radio Granma, publicado el 27 de marzo de 2012. (http://www.radiogranma.icrt.cu)
39.-Luis Carlos Frómeta Agüero y Valia Marquínez Sam. «¡Vaya suerte la mía!». En: La Demajagua, 21 de julio de 2012, p. 2.
40.-Orlando Fombellida Claro. «Entregan tanques a familias asistenciadas». En: La Demajagua, sábado, 11 de agosto de 2012.
41.-Revista televisiva de la CNC y Golfo Visión. 1 de agosto de 2012.
42.-Idem.
43.-«Sancionados por apropiación indebida de cloro». En: La Demajagua, sección «Contra el delito», sábado 21 de julio de2012, p. 2.
44.-Roca Goderich, Reinaldo y otros. Temas de medicina interna. Editorial Ciencias Médicas, La Habana, 2002, 4ta. Edición, tomo III, pp. 545-554.
45.-Revista televisiva de la CNC. 27 de julio de 2012.
46.-Orlando Fombellida Claro. «Para que no se pierda ni contamine el agua». En: ¡ALERTA!, Suplemento Especial del semanario La Demajagua, Bayamo, agosto de 2012, edición No. 3, p. 4.
47.-«Chequea Machado Ventura enfrentamiento a epidemia de cólera». En: ¡ALERTA!, Suplemento Especial del semanario La Demajagua, Bayamo, agosto de 2012, edición No. 2, p. 1.
48.-Idem.
49.-Luis Carlos Frómeta Agüero. «Traza el Ministro de Salud nuevas acciones contra el cólera». En: ¡ALERTA!, Suplemento Especial del semanario La Demajagua, Bayamo, agosto de 2012, edición No. 3, p. 1.