Impresiones de una visita presidencial.

Resumen: Visiones sobre la preparación y visita del presidente cubano Miguel Díaz Canel a Manzanillo en junio 27 de 2018.

Cuando los ojos ven lo que nunca vieron,
el corazón siente lo que nunca sintió”.

Baltazar Gracián y Morales.

 

Por: Delio G. Orozco González.
Historiador.
Manzanillo de Cuba.

Cuando el 27 de junio, minutos antes de la llegada del presidente Miguel Díaz-Canel a Manzanillo, vi por primera vez y en vivo como agentes paraestatales levantaban y sacaban violentamente -sin pegarle es cierto-, del parque Céspedes a una mujer que, con bastón en mano gritaba: “Déjenme, yo no hecho nada malo, coj…”, mi corazón se compungió ante el acto violento y a todas luces desproporcionado. Su hijo decía con desesperación: “Déjenla, es una mujer enferma”; empero, los agentes, sordos a los reclamos y a los gritos que desde los portales les pedían: “Déjenla, déjenla…”, seguían, imperturbables, cumpliendo la orden recibida. “Esa no es la forma”, dije a un amigo en presencia de un policía vestido de uniforme y continué la marcha con mil ideas revoloteando en mi cabeza. De regreso, reconocí en una esquina al agente que había secuestrado de la plaza al hijo de la fémina y le pregunté:

-¿Por qué se llevaron a la mujer del parque? – “Este… eh… orientaciones del partido y el gobierno” -fue su respuesta entrecortada, le inquirí nuevamente: ¿Iba a cometer un acto de desobediencia civil?, – “Si, un acto de desobediencia civil”, me responde; vuelvo a la carga: ¿No querría decirle algo al Presidente? -“Bueno, para eso existen los canales”, replico entonces: Pero eso no es motivo para sacarla así del parque; además, no hay ley que prohíba dirigirse a la autoridades. Di por terminado el diálogo mientras una sola cosa martillaba mi sien: localizar la mujer y preguntarle cuál fue el motivo de tal acción contra ella.

Mirtha Escobar Rodríguez, expone que la sacaron a la fuerza del parque para impedir le hiciera saber al presidente cubano el incumplimiento de las autoridades locales hacia un plan datado en 2007; en el cual, como miembro de la ACLIFIM (Asociación Cubana de Limitados e Impedidos Físicos Motores), había sido escogida para reparar su casa; pero, la denuncia que hizo a la Contraloría General de la República dando a conocer irregularidades en el uso de recursos materiales y presupuestos selló el destino en su contra. Hasta el día de hoy, solo dilaciones y propuestas inviables (le ofrecieron un apartamento en tercera planta), han sido las únicas respuestas a una necesidad cierta y a una promesa socialmente justa. “Por eso me sacaron de allí -dice con lágrimas en los ojos-, para que no le dijera al Presidente lo mentirosos que son” y remata su testimonio con un proceder que se nos antoja protervo; pues, cuando la llevan al Hospital Celia Sánchez Manduley con la presión altísima para darle tratamiento médico, la trasladan al Psiquiátrico (así se hacía en la antigua Unión Soviética), para intentar confundir el reclamo cívico con demencia, la denuncia pública con locura, la verdad con enajenación. Sin embargo, como a todos no los pueden sacar del parque, como a todos no los pueden llevar al psiquiátrico, como a todos no los pueden acallar, otros hombres y mujeres se acercaron a Díaz-Canel y, además de saludarle, preguntarle por su salud o familia, le señalaron carencias, necesidades y  llamaron la atención sobre lo prefabricado del recibimiento.

La visita de un Jefe de Estado es generalmente un acontecimiento notable y en el caso de Manzanillo – ciudad centro de una región que se resiente ante colosales pérdidas materiales y humanas-, aliciente y oportunidad para que el estadista pueda conocer de primera mano que afecta, retrasa o entorpece la vida diaria de los manzanilleros, también por qué no, mostrarle los logros y avances que en dura brega se hayan materializado; empero, una cosa es mostrar lo logrado a partir de un laboreo consciente y sistemático y otra bien distinta preparar una puesta en escena con retoques de última hora cuyo único objeto sea impresionar al visitante para evitar señalamientos críticos. Lamentablemente eso fue lo que se hizo en Manzanillo. En jornadas maratónicas se pintaron instituciones culturales, gastronómicas y de comercio que llevaban más de medio año sin retoque a sus fachadas; se prohibió a los Trabajadores por Cuenta Propia que pagan impuestos ubicarse en sus emplazamientos habituales como si vender o prestar un servicio fuera un crimen; se dotó con seis sabores de helados los establecimientos del Néctar y la Suiza, cuando generalmente solo ofertan uno o dos; se arrancó el grueso de las plantas que hacía más de dos años colgaban de las magníficas ruinas del edifico Caymari; se repintó a toda máquina la fachada, pusieron cristales y se montó otro laboratorio en el Palacio de Computación que habían inaugurado, con bombos y platillos, en enero del presente año; para ocultar el poco aprovechamiento del talento local en cuanto a comunicación social y la lentitud en la trasmisión de mensajes públicos, se emborronó con cal un cartel que clamaba por el voto unido en las elecciones de marzo pasado y para culminar el barrido bajo la alfombra, recogieron a todos los deambulantes para que el Presidente y su comitiva no viera el triste espectáculo de borrachos e indigentes que pululan y duermen en nuestras calles; quienes, tres días después, volvieron a cumplir su misión social: afear, apestar y marcar con hierro candente una gestión gubernativa incapaz de solucionar un problema que deja de ser público y pasa a cuestionar el núcleo mismo de la esencia revolucionaria: el valor de la condición humana, no importa que esta haya perdido la razón.

“En política, la única fuerza definitiva e incontrastable es la honradez. No lo parece así; pero así es. Lo que daña no es ser honrado, sino serlo a medias”, sentenció Martí y la manera en que se preparó el recibimiento entraña una medianía política que debilita, genera descrédito y resta entusiasmo a la construcción de un proyecto que demanda, tanto o más que los recursos materiales y financieros, de la fe y el entusiasmo y ello por un motivo elemental: por dinero se mata; pero no se muere, se muere por ideales y si estos se pierden o dejan de existir, ya no hay razones para morir. Es cierto, no todos los manzanilleros vieron lo que vi; pero el barniz de última hora si fue apreciado por una gran mayoría a la cual, cuando se le preguntaba o comentaba, respondía con peligrosa resignación: ¡Que le vamos a hacer compay!; unos, viendo el lado positivo señalaban: “Ojalá que venga todos los meses para ver si así hacen lo que tienen que hacer”; mientras otros, percibiendo una arista diferente, acotaban: “No es bueno que venga todos los meses porque los acostumbraría a trabajar para el «bien quedar» y no porque el trabajo es la única fuente cierta y perdurable de riqueza, de modo que cuando ya no pueda venir, entonces no van a trabajar.” Finalmente, el argumento de que el laboreo de última hora resulta excusable porque lo mismo hacemos en el hogar para recibir familiares o amigos es falaz; pues, el Presidente no es nuestro primo, ni viene a pasarse con nosotros unos días para vacacionar; el actual Presidente de los Consejos de Estado y Ministros tiene la responsabilidad pública de hacer cumplir la ley, velar por el crecimiento económico y social del país, garantizar el cumplimiento de los derechos y deberes de los ciudadanos y mantener la soberanía e independencia nacional; así pues, argüir como pretexto que la «cosa pública» se trata de igual modo que la «cosa doméstica» resulta sofisma evidente.

A pesar de los pesares, la visita fue positiva por cuanto Díaz-Canel pudo ver más allá de la escenografía; caminó las calles, recibió el saludo y el calor solidario de los manzanilleros y pudo penetrarse de reclamos y preocupaciones; visitó el Altar de la Patria, la Demajagua, sitio al que por fin, después de 30 años, se le hacen verdaderas y positivas intervenciones constructivas, la fábrica de acumuladores y los talleres Fajardo. Como corolario, en reunión con autoridades de la provincia “[…] se acordaron estrategias dirigidas a corregir y estimular la concreción de diferentes programas calificados de prioridad […]” entre ellos “[…] el reimpulso de inversiones constructivas, de la vivienda y el acueducto”; también habló de que el “plan territorial asuma los intereses del país, pero que no descuide los del desarrollo territorial” y ejemplificó con la necesidad de incluir en el plan del 2019 la edificación de la Policlínica No. 1 de Manzanillo; igualmente subrayó la importancia de que la Fábrica de Acumuladores se reanime para evitar tener que comprar fuera lo que podemos producir en nuestra tierra. Finalmente, en triada magnífica señaló tres directrices de trabajo: 1.-vinculación mayor de los cuadros con la base, 2.-sistematización de los chequeos periódicos y creación de más espacios de debate y 3.-rendición de cuentas de cuadros e instituciones, desde el nivel municipal al nacional.

Ahora, cuando la otra parte de la verdad se hace pública, porque la prensa oficial no puede, no quiere o no la dejan, alguien, sintiéndose aludido podría decir: -“Este se ocupa nada más que de señalar las manchas y ni siquiera es capaz de tocar con el pétalo de una rosa a quienes en el mundo cometen atrocidades”; y ese alguien se equivoca de lleno porque de reconocer lo bueno en Cuba y criticar los males del mundo se ocupa esa misma prensa a la cual le ha sido harto difícil -en 60 años de Revolución-, asumir el postulado martiano de “la pasión por la verdad, que manda callarla antes que decirla a medias”; mientras, al intento de acusarnos de tremendistas y parcializados porque no censuramos la policía española que apalea el justo reclamo independentista de los catalanes, la brutalidad de los gendarmes norteamericanos contra la población afroamericana y el salvajismo sionista que asesina niños palestinos armados solo con piedras, no le respondemos nosotros, le responde Raúl Castro quien, cuando en 2008 conoció la historia de una pinareña a la que le negaron el derecho de ingresar al Partido Comunista por asumir públicamente su fe en Dios, dijo: “Yo no fui al Moncada para que estas cosas pasaran”. Raúl, sin duda alguna, ni usted, ni su hermano Fidel, ni su compadre, el manzanillero José Luis Tassende, fueron al Moncada para que estas cosas pasaran; pero lamentablemente pasan, para dolor y vergüenza de la Cuba de hoy por la cual tanta sangre generosa se ha vertido. Evitemos, por lo que importa para el futuro de la patria, que sucedan o se repitan.

Manzanillo de Cuba.
Domingo 8 de julio del 2018.

6 comentarios en “Impresiones de una visita presidencial.

  • Estimado Delio: La honestidad y el deseo de justicia son los sentimientos más nobles del hombre. Que usted sea anatematizado hoy por denunciar aquello que considera injusto no hace más que darle la razón a lo que advierte. Y confirma que no hay honra en quienes usan sus cargos para beneficio propio y no en favor de la gente más dolida y necesitada. Y que, para colmo, prefieren ocultar la verdad que enfrentarla a cara descubierta. Eso, de paso, se llama cobardía. Sea bienvenido en el bando de los herejes. Le mando un abrazo respetuoso.

  • Orozco;
    Lo que un buen día te dije en mi casa, en presencia de nuestro queridísimo Nono Escala, hoy te lo repito: hay un tratamiento especial para Manzanillo por parte de la nomenklatura. La historia real de ese pueblo no cabe en la narrativa oficial porque las enmiendas serían muchas y catastróficas. La historia oficial no quiere recordar a Napoleón Becquer y su escapada fantástica de las ergástulas fidelistas; el plan de recibir tiro de armas por Cayo Espino del joven católico santiaguero Alberto Muller del Directorio Revolucionario Estudiantil; la fundación de los Comandos Rurales por Artime en los campos manzanilleros; las palabras del lìder revolucionario en fecha tan temprana como febrero 4 de 1959 en el hotel Edén, cuya versión es imposible encontrar en cualquier base de datos de sus discursos anunciando que ya estaba siendo atacada la revolución; el ajusticiamiento de Gallego Morán que me narró Micaela Riera por motivos personales de Celia y no por andar por Santiago con Ríos Chaviano o por abuso de poder con los campesinos; el ocultamiento del diario de Raúl, que pocas personas han leído, por el Dr. Calafell bajo el piso de la clínica de Vallejo, las initimidades del poderoso M-26 en Manzanillo, lugar que Celia consideraba como un nido de chivatos.
    Tú no puedes seguir soportando humillaciones y golpes bajos y sin embargo continuar considerándolos asuntos circunstanciales y no la esencia del régimen. El que no se sabe defender no inspira confianza en los que sufren afrentas y oprobios.
    Esa noche me dijiste que en mi caso se justificaba mi posición irrevolucionaria por la magnitud de los abusos.
    Te digo hoy que ya las cosas que te siguen haciendo, llueven sobre mojado.
    Recuerda estas palabras de Etienne de la Boétie en El discurso de la servidumbre voluntaria:
    “…quisiera tan sólo entender cómo pueden tantos hombres, tantas naciones, soportar a veces a un solo tirano que no dispone de más poder que el que se le otorga, que no puede causar más perjuicios que los que se quieran soportar y que no haría daño alguno si no se prefiriera sufrir que contradecirlo.”
    Para mí, tu fe en la revolución es un enigma.

    • Miguel:

      Creo que aquella noche te dije las razones, hoy te las repito: es lo menos malo que le ha pasado al país y entre dos males se escoge el menor. ¡Ah! y no es fe, que esa solo la deposito en Dios.

        • Abel:

          Cierta cuota de razón le asiste; empero, nada es totalmente bueno ni totalmente malo; quien busque amigos sin defectos morirá sin encontrarlos, lo mismo sucede con las sociedades. Y, cuando alguien enferma, los médicos tratan de erradicar la causa de la enfermedad, no deciden acabar con el paciente.

          Con toda consideración.

          Delio G. Orozco González.

    • Oiga, no se quien es Usted, ni idea de que le puede haber pasado, pero… que acertadas sus palabras!!!

      Muchas gracias por la cita del final, que desconocia, pero que describen muy bien la realidad de los pueblos oprimidos.

      Yo, al igual que usted, no entiendo como gente que han sido golpeadas, a veces duramente, aun defienden el sistema. A veces dudo fuertemente si lo hacen por un tipo de Sindrome de Estocolmo, o por cobardia, o por doble moral, porque por mas que intento, no logro entender lo que los conmina a seguir apoyando a quien los oprime (sea persona o sistema). Que conste que esto es un cuestionamiento sincero, no estoy tratando de ofender ni increpar al Sr. Orozco!

      Un saludo desde el eter distante

      Abel

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