Miradores de la ciudad de Manzanillo.

Resumen: Estudio sobre los miradores de la ciudad, donde se fija el término que más se aviene con su condición, además de describirse su estructura.

Por: Bárbara Cañadilla Martínez.

Manzanillo, ciudad que sobrevive al impacto de las aguas del Cauto en el inmenso Golfo del Guacanayabo y que entreteje los sueños de visitantes y poetas que claman a la diosa Clío, se erige a lo largo de la costa del suroeste cubano.

No hay, en el ámbito arquitectónico, nada tan hermoso –en Manzanillo– después de la majestuosa y bella Glorieta, símbolo de la ciudad, como los Miradores (conocidos por algunos como Minaretes).

La innovación más notable de esta época de arquitectos y maestros de obras, fue la creación de los Miradores construidos en el primer cuarto del siglo XX. Ellos se insertan dentro de las edificaciones de arquitectura ecléctica, diseminándose por todo el Centro Histórico de la ciudad.

Sin dejar de detenernos en el aspecto que nos ocupa, ellos, con su advertida y peculiar presencia, son un exponente singular de la arquitectura presente en Manzanillo en esa época. Queremos referirnos para mayor compresión al significado etimológico del vocablo “Minarete” tan reiteradamente utilizado por arquitectos y habitantes del lugar.

Según el Diccionario Enciclopédico Salvat, Tomo VI, página 784, “Minarete” es la torre que se eleva en las mezquitas en forma de aguja o campanario, y desde la cual se llama al pueblo a la oración o se anuncian las horas. Se dice también, alguna vez, aunque impropiamente, de las torres o agujas chinescas que suelen colocarse en los jardines. Como puede apreciarse, la palabra “Minarete” está referida exclusivamente a un edificio religioso, en este caso de la religión musulmana como es la mezquita.

Por su parte, el Diccionario Enciclopédico Océano, página 621 –al que consultamos para precisar mejor– dice: “Minarete” alminar, torre de la mezquita. Y, a su vez, la palabra “Alminar” es torre de la mezquita, ambas son perfectamente sinónimas.

Volviendo a los significados de estos diccionarios nos precisan las palabras “Mirador”. Según Salvat en sus diferentes acepciones: “Que mira. Corredor, galería, pabellón o terrado para explayar la vista. Balcón cubierto con su tejadillo rodeado de vidrieras, que suele haber en las casas para mirar lo que pasa por la calle sin padecer las molestias de la intemperie”. Y según Océano, “Mirador” significa: “Que mira. Galería, pabellón, corredor o terrado desde el cual se contempla un paisaje. Balcón cerrado con cristal o ventana y cubierto por un tejadillo”.

De nuestra parte, una vez analizados ambos significados, nos inclinamos por la denominación de “Miradores”, por cuanto la función que tienen esos cuerpos destacados en algunas de las edificaciones manzanilleras a que nos referiremos más adelante, es permitir la contemplación de la ciudad desde una determinada altura, además de jerarquizar y embellecerla notablemente.

Después de haber realizado el análisis investigativo, ubiquemos a los “Miradores” en la época histórica en la cual fueron construidos.

El eclecticismo, estilo utilizado en numerosos de los mejores inmuebles presentes en la arquitectura urbana de Manzanillo, fue introducido muy posiblemente en el primer lustro del Siglo XX, es decir, con el advenimiento de la República.

Con la difusión de los códigos formales eclécticos, en las tres primeras décadas del pasado siglo, se establece un rompimiento con la colonia, se quiebra la unidad estilística conservada todo el siglo XIX, cediendo la homogeneidad urbana ante la representación de los valores sociales y económicos.

Muchos hacendados, industriales y comerciantes, durante este período, invirtieron en sus propias residencias. La clase en el poder asimila el estilo, erigiendo con ostentación los signos del Estado. La empresa privada se contagia con el «boom» constructivo y levanta en el Centro Histórico y en las nuevas áreas de expansión urbana bancos, tiendas, compañías de seguros, oficinas, obras públicas y edificios con el fin de hacerlos habitables y útiles al hombre.

Este estilo que se iba imponiendo por su propia belleza, es asimilado y acogido por variantes de tradición popular que reelabora aportes de diversas naturalezas aplicándolas a viviendas y edificios hasta la época del ’30.

Puede decirse que la calidad y perdurabilidad de la vivienda fueron aspectos muy positivos del estilo unido al poder de flexibilidad en la asimilación de los cambios progresivos, la adaptación a los más diversos niveles económicos y sociales y por último, la coherencia que logra al crear multitud de efectos ornamentales en el conjunto urbano.

Las construcciones evolucionan con la introducción de nuevos materiales, que se generalizan en el siglo XX. El cemento sustituye a la argamasa, y el hierro a las estructuras de madera, en locales comerciales se cambia con frecuencia los muros de carga por columnas de hierro fundido, tanto en fachadas como en los espacios interiores. La persiana francesa con postigo y encristalada es muy utilizada en esa época, además del vidrio y los herrajes empleados fundamentalmente en puertas, ventanas y vitrinas comerciales. La teja criolla de barro cede ante el empuje del techo galvanizado y la teja plana (francesa); los pisos de las viviendas principales son hechos de mármol, mosaicos y granito, desplazando a las tablas y ladrillos.

La necesidad estética inherente al ser humano hizo que el hombre se apropiara de esta tendencia moderna, para crear, como sinónimo de belleza y perfección lo que hemos dado en llamar a estos palacios con miradores joyas arquitectónicas que gozaron de gran aceptación durante el período ecléctico.

Habiendo abordado aspectos de la arquitectura ecléctica de la ciudad, pasemos seguidamente al objetivo principal de este trabajo como es la descripción de los Miradores.

El patrimonio de Miradores, actualmente protegidos, se componen de cinco importantes edificios levantados hasta una altura de 15 metros, aproximadamente, de cuyos centros se elevan adornados exponentes que integran un conjunto armonioso rematados en fastuosas cúpulas cubiertas en algunos casos con escamas esmaltadas y en otros con lozas vidriadas. La perspectiva visual que ofrecen estos elementos a tal altura permite que la ciudad pueda ser contemplada en redondo.

A continuación pasemos a describir los Miradores protegidos.

EDIFICIO “QUIRCH”

Utilización: Vivienda y usos múltiples.

Ubicación: Calle Merchán # 225 entre Maceo y Masó.

Año de construcción: 1916.

Esplendoroso inmueble que exhibe su inigualable fachada frente a la céntrica plaza conocida como parque Carlos Manuel de Céspedes. Fue construido en la segunda década del Siglo XX. De estilo ecléctico con marcada influencia morisca, presenta dos niveles con fachadas profusamente decoradas remedo del honor bacuí de los árabes.

En el primer nivel se desarrolla un corredor formado por arcos moriscos apoyados en columnas cuadras y pequeñas columnillas rematadas por capiteles en forma de flor de loto, que antecede a la fachada anterior cuyos vanos presentan enmarques de columnillas lisas y un remate superior con arcos de medio punto abocinados.

A pesar de ser un edificio apaisado, tiene un cuerpo central rematado por una torre mirador que enfatiza la verticalidad y se proyecta volumétricamente a partir del segundo nivel.

Dicho mirador de planta poligonal con cubierta horizontal se encuentra rematado por un almenado, por debajo del mismo se encuentra un tejadillo. Los vanos están enmarcados por 7 columnillas de fuste circular con capiteles árabes y arcos de medio punto peraltados. La carpintería utilizada es de hojas de dos batientes con persianería francesa, con lucetas de cristal fijo en la parte superior.

PALACIO “BORIS” (ACTUAL “PALACIO DE PIONEROS”)

Utilización: Uso social.

Ubicación: Calle José Miguel Gómez # 71 Esq. a Narciso López.

Año de construcción: 1918.

Constituye en sí miso un verdadero exponente de la exquisitez urbanística erigido como un verdadero museo de las formas tradicionales de los tiempos prósperos de la arquitectura, donde los maestros asentados en la ciudad daban un tratamiento especial con todo el corazón a sus obras.

Esta edificación ecléctica declarada como parte del conjunto histórico-artístico de la ciudad fue utilizada en principio como vivienda. Fue construida en la segunda década del Siglo XX. Presenta dos niveles. Su fachada simétrica desarrolla en el primer nivel un corredor compuesto por arcadas de medio punto sostenidas por columnas de sección cuadradas, decoradas con incisiones horizontales, y en el segundo nivel corredores y balcones circulares con arcadas de medio punto sustentadas en doble columnas. La decoración de las arcadas es con molduras de motivos vegetales en su parte superior central. Una cornisa que toma las formas de los balcones circuladas por la calle José M. Gómez y rectangulares por la calle Narciso López enmarca la diferencia de nivel. La carpintería de puertas es de dos batientes con paineles decorados y la de ventanas francesas con vidrios fijos en los laterales y lucetas que forman arco de medio punto quedan protegidas todas por herrerías decoradas. La terminación de las superficies en ambos niveles es con incisiones horizontales que se hacen radiales en la parte superior de los vanos de puertas y ventanas.

El edificio presenta en la azotea un mirador en forma de glorieta de planta hexagonal, cuyos seis apoyos se desarrollan a través de columnas pareadas apoyadas sobre bases individuales cada una. Las columnas de fustes circulares lisos presentan capiteles corintios con adornos y motivos vegetales. En cada lado del hexágono encontramos un arco de medio punto delimitado por un enmarque moldurado, entre cada arco se aprecia una decoración pequeña en forma de arco ojival. Delimita el arranque de la cubierta una cornisa de forma moldurada y otro mucho más pequeño de donde parte la base de la cúpula hexagonal de la cubierta que presenta delimitaciones en hormigón, rellenado con un óculo en el centro y enchapes de cerámicas vitrificada policromada en forma de escamas. Se desarrolla en la azotea retirado de la línea de fachada a 1.5 metros del pretil con balaustradas.

EDIFICIO “SADURNÍ” (ACTUAL SEDE DE LA UNAICC).

Utilización: Uso social y viviendas (altos).

Ubicación: Calle Martí # 327  % Quintín Bandera y Loynáz.

Año de construcción: 1921.

Este edificio nos permite asistir al cambio de formas conceptos y sensibilidades artísticas operadas en Manzanillo durante la primera década del Siglo XX.

Fue iniciada su construcción en 1921. Es una elegante edificación ecléctica de dos niveles, con azotea; su uso original fue almacén de ferretería en planta baja y vivienda en planta alta.

En el primer nivel presenta una terminación de superficie en imitación de sillares y un zócalo de terminación lisa. La segunda planta, de gran prestancia, se caracteriza por tener toda su superficie cubierta de cerámica policromada.

El mirador de este edificio sobresale en el centro de la fachada con un mayor vuelo en forma semicircular, apoyándose sobre un balcón corrido del segundo nivel, que también toma la forma semicircular del mirador. El mismo está compuesto de diez columnas circulares de fustes lisos con capiteles árabes. El área del mirador está delimitada por una baranda pétrea con decoraciones en forma de celosías interrumpidas por pilares que le sirven de base a las columnas. Sobre los capiteles se desarrolla un arquitrabe circular enchapado con losas de cerámica vitrificada. Posteriormente una cornisa moldurada que delimita el arranque de la cubierta cuya forma es cono-cóncava enchapada igualmente con retazos de losas vitrificadas de color blanco y púrpura con motivos vegetales. La parte superior está rematada por un elemento en forma de pináculo.

EDIFICIO “FERNÁNDEZ” (ANTIGUA FERRETERÍA “EL SIGLO XX”)

Utilización: Uso social y viviendas (altos).

Ubicación: Calle Martí # 302  % Calixto García y Loynáz.

Año de construcción: 1925.

Este edificio insuperable para albergar la genuina exposición del eclecticismo desde sus orígenes, fue construido en las primeras décadas del Siglo XX. Se encuentra enclavado en la arteria principal de Manzanillo.

Cuenta con una buena disposición en la esquina que exhibe un chaflán jerarquizado por los balcones del segundo y tercer niveles; su uso original fue almacén de ferretería en la planta baja, además de existir una Compañía Inglesa de Seguros, cuyo nombre era: “The Liverpool S. London” y vivienda en planta alta.

La terminación de la superficie en el primer nivel es con incisiones horizontales, siendo radiales en la parte superior de los vanos de las puertas, en los restante la terminación es con rectángulo resaltados e incisiones horizontales, así como pilastras de gran espesor que culminan en grandes capiteles que a su vez presentan una ornamentación en forma de claves centrales.

Los vanos de puertas y ventanas en el primer y último nivel están rematados por arcos rebajados y en el segundo por un arco adintelado con ventanas francesas y lucetas de vidriería coloreada. Las puertas son de paineles resaltados de forma rectangular y de dos batientes.

La edificación queda rematada por un friso liso que ostenta cada cierto tramo decoraciones circulares que se corresponden con las pilastras y los pilares del pretil. A continuación la cornisa moldurada presenta incisiones semicirculares y queda rematada por dentículos, sobresale el arquitrabe escalonado y por último se desarrolla el pretil pétreo que muestra pequeños pilares rematados por elementos volumétricos esféricos.

Como elemento jerarquizador de la esquina y remate del inmueble aparece en la terraza la típica torre mirador caracterizadora de la arquitectura ecléctica manzanillera. De planta hexagonal con ventanas de sección rectangular en cada uno de sus lados, carpintería de madera con ventanas francesas y las hojas con lucetas de cristal por detrás de estas. Las 6 columnas, embebidas en los muros, tienen resaltos con figuras geométricas con un pequeño capitel diseñado con estas mismas características. Los vanos de ventanas también se encuentran delimitados por enmarques rectos interrumpidos por una clave. Se resalta una doble cornisa: una para el cuerpo constituido por columnas y paredes y otra más estrecha que delimita el arranque de la cubierta, ambas tratadas con formas muy rectas.

La cubierta en forma de cúpula, que parte de una base hexagonal y truncada en la parte superior delimitando muy bien sus 6 lados, está enchapada con losas de cerámicas vitrificadas en forma de escamas policromadas de dos colores, blancas y rojo púrpura. La parte superior la remata en forma de corona con motivos vegetales.

Un aspecto fundamental del mirador es que interrumpe el pretil pétreo del edificio.

EDIFICIO “MALLAFRÉ”.

Utilización: Vivienda

Ubicación: Calle Concepción  # 126 esquina a José M. Gómez.

Año de construcción: 1928¿?

Además de mostrar una amplia y comprensiva visión práctica del estilo ecléctico, la exposición de su relieve trata de acercar al público de un verdadero catálogo de la obra de los más relevantes maestros de obras y arquitectos manzanilleros, desde el más controvertido y supuestamente genial hasta las formas más clásicas del realismo contemporáneo.

Ubicada en la intercepción de estas dos calles se levanta esta majestuosa edificación ecléctica desarrollada en dos niveles. Al primer nivel en la fachada principal le antecede un portal delimitado por un barandaje con balaustres torneados pétreos que quedan enmarcados por dos arcos rebajados que descansan en pilares decorados. El segundo nivel presenta igualmente un barandaje y vidriería con dos balcones aislados semicirculares. La fachada lateral presenta en planta baja una sucesión de vanos decorados por enmarque semicirculares interrumpidos en el centro por un motivo ornamental; la planta superior tiene dos balcones aislados sustentados por canes y los vanos de ventanas están decorados por un remate con incisiones verticales de forma semicircular, interrumpidas por una clave decorada.

El proyectista concibió resaltar el cuerpo que conforma la esquina de la edificación con una concepción diferente. El primer nivel presenta dos arcos de medio punto, el segundo tiene dos balcones circulares y los vanos de ventana están decorados por un enmarque de medio punto interrumpidos por una clave decorada, la terminación de superficie de este nivel es con imitación de bloques sillares en las esquinas.

Finalmente, en la esquina del edificio se desarrolla el mirador, de base cuadrada, delimitada por cuatro apoyos con pilares de ladrillos y por cada lado dos columnas de fustes circular liso, apoyados sobre una base a la altura del pretil y con capitel corintio. Delimita en cada lado una baranda con balaustres. La cúpula de planta cuadrada y truncada en su parte superior está enchapada con losas de cerámicas vitrificada de color blanco y color púrpura. La parte superior lo remata una clave con adornos en forma de hojas.

Hoy se considera a Manzanillo como una de las ciudades más emblemáticas del eclécticismo en Cuba, que ha sabido conservar y dar a conocer diversas etapas en su devenir histórico desde la época de su fundación como villa hasta el presente, es por ello que su valioso patrimonio merece recibir suficiente atención y cuidado.

Bibliografía.

1.-Diccionario Enciclopédico Salvat, Tomo VI, pág. 784.
2.-Diccionario Enciclopédico Océano, Edición 2000, pág. 621-623.
3.-Enciclopedia Autodidáctica Interactiva Océano, Edición 2000, pág. 100-176.
4.-Guía de Arquitectura. Oriente de Cuba. Andalucía, España, 2002.
5.-Rosa Elena Labrada Rosales y Omar López Rodríguez. Valoración del desarrollo urbanístico del Centro Urbano de la Ciudad de Manzanillo. Trabajo de Diploma, Universidad de Oriente, 1989.

Colaboradores:

* Rolando Estrada Milanés. Técnico en Proyecto de la Oficina de Monumentos y Centro Histórico de Patrimonio en Manzanillo.
* Arq. Jorge Escalona Santos. Especialista Principal de la Oficina de Monumentos y Centro Histórico de Patrimonio en Manzanillo.
* Arq. Acacia Sam Cueto. EDIGRAM. Manzanillo.
* Lic. Jorge Oliva Villegas. Consultoría Jurídica. Manzanillo.

Tomado de: Enciclopedia Manzanillo

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