Eugenio Codina Boheras.

Resumen: Un manzanillero en el antiguo municipio Buenaventura de Holguín.

Por: Pedro Antonio Bruzón Sosa.

Los Codina es una vieja familia de origen español asentada en el pueblo de Manzanillo. Uno de sus miembros, Manuel Lico Codina Polanco, se levantó en armas el 9 de octubre de 1868 en la zona de Gua, al frente de un grupo de patriotas de ese lugar y alcanzó los grados de coronel y se ganó la confianza del general Máximo Gómez, quien lo designó para cumplir importantes misiones en el extranjero. Un hermano del anterior, Francisco Codina Polanco, estuvo entre los 45 estudiantes de medicina de la Universidad de La Habana detenidos en 1871 por el supuesto delito de profanar la tumba de un furibundo periodista español. Su nombre constó en el grupo de los sentenciados a seis meses de prisión, veredicto que cumplió íntegramente. Al producirse la amnistía general que benefició a todos los estudiantes viajó a España donde culminó la carrera, regresó a Cuba y se asentó en Manzanillo donde se dedicó a su profesión.(1) Francisco murió en 1934. Sus familiares le decían “Tio Panchito” y los manzanilleros, entre los que siempre gozó de gran prestigio, le llamaban “Don Pancho”. Una calle de Manzanillo se llama Doctor Codina en su honor y, me han dicho, que existe un busto en el antiguo hospital de lo que fue la Colonia Española, del que fue fundador y primer director.(2)

Eugenio Codina Boheras, su pariente, nació en Manzanillo en 1909, hijo de Eugenio y Caridad. Se dice que su padre fue también combatiente del Ejercito Libertador y heredó parte del negocio de una tostadora de café nombrada “El León de Oro”, propiedad de su abuelo y luego de su progenitor junto a otro dueño de apellido Vallejo. Según Norberto Codina, primo hermano de Eugenio, este negocio se llamó así por “…mi bisabuelo Joaquín, apodado León de Oro por el mucho dinero que llegó a tener, y conocido por sus malas pulgas, su tozudez y ricos cafetales”.(3)

De niño Eugenio debió compartir con Francisco innumerable anécdotas. Del tío galeno debió heredar el interés por convertirse en médico y de sus familiares mambises debió adquirir la preocupación y compromiso por los problemas de su patria. Toda la adolescencia y parte de su primera juventud transcurrió en Manzanillo. Al culminar el bachillerato, con escasísimos recursos, pero con la firme convicción de convertirse en galeno viajó a la lejana capital del país y matriculó Odontología en la Universidad de La Habana y al culminar esta carrera matriculó medicina la que también terminó con muchísimos esfuerzos.

El 31 de diciembre de 1934 Eugenio contrajo matrimonio con la camagüeyana Alicia Ballagas, hermana del importante poeta cubano Emilio Ballagas. Una vez graduado se enfrascó en la tarea de buscar un lugar para trabajar. Unos amigos le informaron que en un minúsculo pueblito del antiguo municipio Holguín llamado Buenaventura, faltaba un galeno. El atractivo nombre del lugar y la necesidad de alimentar y techar a su familia debieron impulsarlo a trasladarse con su esposa y su hijo a dicha zona sin más dilaciones. La nueva familia fue recibida amistosamente por el puñado de vecinos de la aldea y pronto se vincularon activamente a la vida social de la pequeña comunidad.

No contamos con la fecha exacta del inicio de Codina en la política holguinera. Por la prensa de ese territorio sabemos que el 3 de julio de 1944, cuando se dio a conocer en la Junta Municipal Electoral los nuevos concejales Codina fue electo por el ABC y tomó posesión de su cargo el 15 de septiembre de 1944.

Más tarde, el ABC desapareció como fuerza política a nivel nacional y sus seguidores ingresaron en otras organizaciones. Aparentemente Eugenio primero incursionó en las filas de los Auténticos y luego pasó a la Ortodoxia. Norberto Codina ha señalado: “Rompió con el autenticismo cuando se sintió decepcionado por la política del doctor Ramón Grau San Martín, de quien fue alumno en la escuela de medicina”.(4)

Un poco después, se presentó en Holguín la candidatura presidencial de Eduardo Chibás, la cual se oficializó el 14 de julio de 1946. Ese día estaba Codina presente. De esta nueva afiliación política del médico rural nació una estrecha relación de amistad con Chibás que duró hasta que este último se suicidó. En las elecciones alcaldicias de 1950 Codina fue elegido concejal una vez más, pero en esta ocasión por los ortodoxos.

Codina desempeñaba su labor como médico y concejal cuando ocurrió el golpe de estado encabezado por Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952. En ese momento a Eugenio se le consideraba uno de los políticos holguineros más competentes, honrados y con mayor futuro en la política nacional. Una de las primeras medidas de Batista fue derogar la constitución de 1940 y estableció el Decreto Ley Nº 58 de 9 mayo, por el cual para ejercer funciones de Alcalde Municipal y Concejales, había que prestar nuevamente juramento, dándose como término el 25 de ese propio mes. Establecía que la negativa a juramentar conllevaba el ser separado del cargo a los que no lo hicieran y serían sustituidos. El Consistorio local se reunió el 25 de abril en sesión extraordinaria y especial para la prestación de juramento a los estatutos ya mencionados. Codina y otros cinco concejales se negaron a plegarse, siendo de los pocos que tuvieron tan digna actitud en Cuba. Días después los seis concejales que se negaron a firmar los estatutos fueron separados.

El médico siguió residiendo en Buenaventura, el pequeño poblado donde gozaba de prestigio y clientela, a la que muchas veces ofrecía sus servicios gratuitos o tenía que cobrar en especies. En agosto de 1954 Codina intentó organizar la ortodoxia en Holguín, luchando contra un continuo desmembramiento y deserciones y cuando ya algunos llamaban a empuñar las armas para resolver el problema de Cuba. Eugenio creía que en las urnas estaba todavía la solución y por ello luchaba y mantenía un talante meritorio, aunque no todos los ortodoxos actuaban igual. Con todo, Codina fue golpeado por la policía dos veces y encerrado en numerosas ocasiones.

A pesar de que por principios Eugenio se oponía a la lucha armada y que estaba consciente de que las heridas que esta produciría no sanarían fácilmente, no era hombre que se apartara del destino de su pueblo y se encerrara a esperar tiempos mejores o que otros buscaran solos la solución y así se vinculó al M-26-7 y creó la primera célula de esta organización que existió en Buenaventura.

En septiembre de 1958 Codina fue advertido por un miembro del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) de Holguín, de que su asesinato era cuestión de tiempo. Eugenio se unió a las tropas comandadas por Cristino Naranjo y allí como médico alcanzó los grados de capitán. Hay un acontecimiento que muestra la valía de Codina y la consideración de que gozaba dentro de la tropa. Este tuvo lugar cuando fue elegido para participar, junto a otros oficiales, en el acto de rendición de la ciudad de Holguín, una vez que las tropas del Ejército Rebelde se encontraban cercanas a la ciudad, listas para atacar y se presentaron algunos políticos y oficiales del regimiento solicitando parlamentar.

Inmediatamente después del triunfo Codina se licenció del ejército. No era persona de armas, era un médico y sabía cuál era su verdadera trinchera de combate. El hombre que se había convertido en soldado por fuerza de las circunstancias regresaba al consultorio. Fue elegido para desempeñar el cargo de Director del Hospital Civil de Holguín, labor que desempeño hasta 1961.

En 1965 viajó a reunirse con sus hijos en los Estados Unidos de América. Allí revalidó su título y se mantuvo trabajando hasta el 31 de diciembre de 1986 y falleció el 9 de enero de 1987.

Referencias bibliográficas:

1.-Información suministrada al autor en el año 2014 por Norberto Codina director de la revista literaria La Gaceta de Cuba.
2.-Ibídem.
3.-Ibídem.
4.-Ibídem.